FRONTAL Y COMPROMETIDO

Las 24 de Pronto y Juan Palomino: por qué no lo dejaron ser San Martín y con quién jamás tomaría un café

Galán atípico en los 90, actor popular y formado, el protagonista de “Sinvergüenzas” responde y repasa algunos momentos de su vida, sin ocultar ni callar sus convicciones

Escrito en ESPECTÁCULOS el

1. La historia de amor de tus padres…

Comienza con un tórrido verano y los carnavales en el Club San Martín de la Ciudad de La Plata en la calle 53 y 22. Un baile de antifaces, mamá con antifaz, papá también. Él la saca a bailar. Bailan toda la noche mambo-yambo, cumbia, boleros. Mamá transpiraba y papá le obsequia su romántico pañuelo bañado en perfume. Ella se seca, se sacan los antifaces, se miran, se observan, se contemplan y esa noche ella duerme con el pañuelo en la mano.

2. Esa historia de amor que empezó bien casi termina mal…

Me parece que la llegada mía en ese matrimonio después de los nueve meses del casamiento habla del amor de ellos. Según mi padre y mi madre fui concebido en Mina Clavero, Córdoba para alegría de mis abuelos maternos y de mis tres tías todos argentinos, pero mi abuelo Palomino en Perú no estaba de acuerdo con el matrimonio. Mi papá había venido a estudiar y consideraba que no era posible que se casara con una argentina y que además tuviese un hijo que era yo. El tiempo fue limando asperezas.

3. De tu niñez en Perú recordás…

Sus calles, sus monumentos arqueológicos, el Valle Sagrado de los Incas, mis amigos, mis amigas y el cine.

4. Una gran frustración de tu infancia…

No haber podido actuar de San Martín que también fue el libertador del Perú, el que declaró la independencia un 28 de julio de 1821. En el jardín 89 de Mariscal Gamarra le pregunté a mi maestra que, si como yo era argentino como el Libertador, podía representarlo. Ella me contestó que San Martín era blanco, no marrón, ¡imagínense para un niño lo que fue esa respuesta!

5. De Cusco terminaste en Necochea…

Salí del Cusco en el verano del 78 para estudiar Medicina en la universidad pública argentina. Mis padres decidieron quemar las naves y también venirse a vivir acá. Papá quedó enamorado de Necochea y compró una casa. Iba a trabajar en Sasetru -una empresa de alimentos-, pero una vez instalados y con todo comprado el plan económico neoliberal de José Alfredo Martínez de Hoz provocó el cierre de la oleaginosa. Así que mis padres se mudaron a La Plata con la esperanza de que ahí, sí, pudiera haber un futuro.

6. Estudiabas locución pero descubriste el rol del actor en un neuropsiquiátrico…

Empecé a estudiar teatro casi que impulsado por mi padre como una manera de poder relacionarme con la gente de mi edad. En el año 79 había hecho primero año de teatro pero me tocó la colimba. Después de hacer el servicio militar obligatorio -que ahora quieren instaurar nuevamente y me parece una locura- mi padre me preguntó qué quería estudiar. Yo hasta ese momento no estaba seguro de continuar con el teatro y decidí estudiar locución. A los tres meses me aburrí y vi en un aviso que buscaban actores para un grupo vocacional de teatro, Dimensión 80, harían una obra de Osvaldo Dragún, El jardín del infierno. El director era Miguel Ángel Busconi Nicolai. Cuando decido dejar locución era porque ya venía ensayando la obra y no le había dicho nada a mis padres. Hasta que un día le planteo honestamente a mi papá que no gastara más en pasajes, en estadía y todo eso porque “me voy a dedicar al teatro”. Su respuesta fue “bueno, joven, yo no voy a contribuir a que usted fracase en la vida. Ser artista es muy difícil, no sé cómo se va a ganar la vida ¿Usted quiere ser actor? Bueno, búsquese un trabajo”.

Así fue como entré en el hospital neuropsiquiátrico Melchor Romero, primero como sereno. Solía llegar en moto y como cada tanto me daba una vuelta en dos ruedas por las habitaciones fui confinado a un cuarto oscuro a pasar facturas en una Olivetti. Después hice el curso de auxiliar de enfermería, estuve tres años como auxiliar. En el servicio de rehabilitación junto a Polo Lofeudo, el doctor Adolfo Serafín Pérez, Silvia Cardona formé un grupo de teatro que continúa hasta ahora. Así que el neuropsiquiátrico me permitió reafirmar mi decisión de seguir estudiando teatro.

7. Cecilia Roth y Miguel Ángel Solá son tus padrinos porque….

Miguel Ángel Solá fue un referente para mí y lo sigue siendo. Él le dijo a Cecilia Roth que cuando grabara Amores, la obra de televisión que se emitía por Telefe dirigida por Alejandro Doria, si veía la posibilidad de que algún personaje con mis características me recomendara. Así en el capítulo 2, Cecilia me recomendó a pedido de Miguel Ángel. Con ellos había compartido la obra de Eduardo Milewicz “Desde adentro” junto a Juan Leyrado. Mi debut en la televisión fue de la mano de Alejandro Doria a quien estaré siempre muy agradecido como a Cecilia Roth, a Miguel Ángel Solá y a Gustavo Yankelevich.

8. De los mitos y figuras que representaste, tu favorito en la vida es…

Si me dan a elegir cuál es el personaje que me permitió revisarme, creo que de los que interpreté históricos, tanto Martín Fierro, Dorrego, Atahualpa, Bernardo de Monteagudo y Maradona, de todos me quedó una parte. Sí, el que más me costó, producto de la contemporaneidad, fue Diego Armando Maradona y de alguna manera también sintetiza el espíritu de cada uno de esos otros personajes que me representé.

9. Los Negros de Miércoles es…

Una agrupación de músicos afroperuanos que me permitieron relacionarme con la africanidad, el criollismo de la costa peruana. Negros de miércoles significó mi debut como director de un documental que se llama Causas, una historia latinoamericana. Pero fundamentalmente el proyecto Negros de miércoles que creó Hubert Reyes, el maestro percusionista afroperuano, es una respuesta a la estigmatización de todos aquellos inmigrantes marrones, marrón oscuro, que habitan en la Buenos Aires tan violentamente dulce. Esta agrupación trató de equilibrar la balanza cuando los peruanos éramos estigmatizados. Me incluyo entre ellos porque si bien nací en Argentina, un 6 de julio de 61, también me crie en Perú y tengo la nacionalidad peruana. Los Negros de Miércoles fue una respuesta a ese grado de estigmatización que a veces sucede en la Argentina blanca de esta Buenos Aires europea.

10. Jamás jamás te sentarías a tomar un café con…

Ni a tomar un café, ni comer un asado, ni entablar una conversación con alguien que participó en uno de los hechos más aberrantes que vivió la Argentina: el terrorismo de Estado.

Juan Palomino en una escena de Sinvergüenzas

11. El tiempo se te pasa volando cuando…

Uno hace lo que quiere con pasión, con convicción, con alegría, con amor, con respeto, con gracia.

12.  Una habilidad que pocos te conocen…

Puedo tocar el tema Palomitas de maíz con la boca. Me golpeo los cachetes y me sale la melodía. ¡Qué tul!

13. Tu amistad con Pappo nació…

La amistad con Norberto Napolitano, alias Papo, surge a partir de trabajar con él en la novela Carola Cassini, hacernos amigos, haberme presentado a su familia, haber compartido parte de su vida. También haber compartir la butaca de copiloto en el Supercar y en el TC pista y también haber compartido el compadrazgo. Norberto el Carpo Pappo Napolitano es y será el padrino de Aarón, mi hijo.

14. Un don que te gustaría tener…

No, no me gustaría tener ninguno porque me condicionaría. No tengo ese tipo de deseos.

15. Los días más felices fueron, son y serán…

Y seguirán siendo peronistas.

16. Ver “Sinvergüenzas” es un buen plan porque…

Presenciar Sinvergüenzas la obra de Daniel Botti que dirige Diego Rinaldi es una grata experiencia. Te permite pasarla bien, divertirte, reírte mucho y al mismo tiempo reflexionar sobre la amistad, sobre el emprendimiento a nivel colectivo. Pero además te permite ver en esos seis sujetos de distintas edades el respeto, el cariño y la necesidad de salir juntos de un problema que está muy en primerísimo primer plano en estos tiempos: la falta de trabajo, la desocupación.

17. El lugar más extraño donde actuaste…

Fue en Lalibela, Etiopía, filmando la película Dioses de agua. Un lugar donde nunca me imaginé que podía llegar y llegué de la mano del cine argentino y del director Pablo César, en una coproducción entre Argentina, Angola y Etiopía. El cine nos permite esa ida y vuelta, no hubiese tenido la posibilidad de filmar en esos espacios y el cine me lo permitió. Como también el cine nos permite mostrar nuestro país, nuestro cine, que tanto quieren vapulear, que han vapuleado y que quieren cerrar.

18. Uno de los episodios más extraños y peligrosos que viviste…

Fue en esa filmación. Estábamos en Angola volviendo de la frontera con el Congo y a disposición del equipo teníamos un avión ruso -que había quedado de la guerra civil- con tripulación de Ucrania. Atendían con chancletas, el único bien vestido era el comisario de a bordo. El avión descendió en una base militar para cargar combustible y empezó a llenarse de gente. Las chicas del equipo comienzan a gritar y veo que el comisario de a bordo, un dios de ébano de dos metros, le pegaba a los chicos de producción. Me mando y le meto una trompada en la mandíbula. El chabón me agarra de la camisa, me levanta y tira contra una alacena llena de porciones de comida hirviendo que me quema la espalda. Mientras estoy en el suelo veo que se mete en la cabina y sale con una faca enorme con la que sigue amenazando a los productores. Me levanto y me cuelgo de su cuello mientras intento sacarle el cuchillo. Los productores abren la puerta del avión que había empezado a carretear. Ante el caos, interviene el ejército que rodea el avión y dispara al aire sus fusiles. Los que subieron de prepo son obligados a bajar y al comisario del facón lo detienen. Ese día me sentí como un Indiana Jones peronista.

19. Pasaste los 50 y la andropausia…

Todavía no entiendo de qué va la andropausia. Tengo una vida activa, y una vida sexual muy activa. No tengo esos calores que aparecen. La verdad que todavía no sé de qué va la andropausia, la desconozco en mí.

20. Para tus hijos, Sofía, Aarón y Floriana soñás un país…

Con justicia, con justicia social, con inclusión de los sectores más vapuleados por las políticas neoliberales. Sueño con una educación pública para todos, sueño con el respeto que se le tiene que tener a los adultos mayores. Sueño con una salud que nos permita a todos y a todas poder disfrutarla, porque nuestros impuestos van a ella. Sueño un país más justo, más soberano, más inclusivo.

21. Una buena y una mala de ser pintón…

Creo que nunca me sentí así, pintón, pero es una manera de entender la mirada de los otros. Nunca me sentí pintón y eso lo entendí a partir de mi aparición en la televisión ya que nunca imaginé que podían llegar a verme así. Evidentemente tenía la autoestima baja y mis prejuicios por ser de color marrón. Por eso cuando me convertí en galán al cual estaba negado a aceptar, creo que empecé a entender un montón de cosas de la vida. Tenía prejuicios pero me reafirmé en mis convicciones, o sea que una buena y una mala de ser pintón tiene que ver con la reafirmación de mis propias convicciones y romper con prejuicios.

22. Te imaginás envejeciendo como…

De hecho lo estoy haciendo. Estoy envejeciendo con los mismos valores, las mismas convicciones, los mismos sueños y la misma posibilidad de conservar el niño que no dejo escapar. Envejecer pero poder seguir jugando y no convertirme en un viejo de mierda, un conservador que en algún momento fue idealista o -palabra que no me gusta pero la voy a usar- dejar de ser progresista para convertirse en un carcamán al servicio del poder hegemónico de turno.

23. El mejor elogio que recibiste..

Fue de parte de Griselda Gambaro en una obra que hacíamos en el San Martín. Yo hacía de pareja de Elena Tasisto y mi personaje moría a los siete minutos. Cuando Griselda vio el ensayo, me dijo: "¿Puedo hablar con vos?. Me arrepiento de haberte matado tan rápido. Vos tendrías que haber seguido toda la obra". Ese fue para mí un gran elogio

24. La felicidad es…

La felicidad, como diría Chéjov, no existe, solo la deseamos.