Comenzó a escribir sus propias canciones a los 15 años y en 2006 lanzó su primer sencillo de estudio: Bienvenidos a mi mundo. Desde ese momento, Federico Gianonni (36) no paró de trabajar en el universo de la música y se dedicó de lleno a componer temas para él y también para otros artistas. Arjé se llamó su segundo material discográfico y luego llegarían Tres, Tres mil millones de años luz y Chernobyl hasta que, en 2022, revolucionaría la industria musical con su primera “runfla”. Con ese término, Emanero se refiere a la colaboración que recibe de otros intérpretes para cantar juntos.
Bandido salió en feet con FMK, Rusherking y Estani y No me digas que no lo hizo con Karina La Princesita. Pero fue, sin lugar a duda, la runfla que hizo con Angela Torres, Jimena Barón y Karina la que dio una mayor notoriedad pública e hizo que su nombre estuviera en boca de todos. Con Sinvergüenza, el artista batió todos los récords y el video superó las 100 millones de visualizaciones. Después de haber sido el telonero de Emilia Mernes en los dos sold out de River, Emanero se puso como meta recorrer la Argentina y Uruguay con su show y se prepara con todo para tocar en el Luna Park el 13 y 14 de junio.
Como si fuera poco, tuvo una participación como actor en El sabor del silencio, la nueva serie de Flow con producción de Kuarzo que protagonizan Gonzalo Heredia, Luciano Castro y Violeta Urtizberea. En medio de su ajetreada agenda y en plena cresta de la ola de su carrera, el cantante se tomó un tiempo y charló sobre su vida, su recorrido y su exitoso presente con Pronto. “¿En qué momento de mi vida estoy? En uno de muchos cambios, para los que siguen mi carrera que arrancó hace muchos años. Es un momento distinto, de mucha más exposición y con canciones más populares. Básicamente estoy asimilando un poco todo esto que comenzó hace unos meses”, expresó Emanero.
-¿Cómo lográs asimilar esta popularidad tan repentina?
-Si bien estoy en la música hace muchos años, sé que para gran parte del público mi nombre empezó a sonar hace pocos meses. Pero, bueno, me vengo preparando hace mucho ya que durante un largo tiempo tuve un nicho muy grande que me siguió a todos lados. Me hizo de alguna manera ir acostumbrando a lo que hoy me está pasando más masivamente. Es un momento de mucha felicidad y de adaptarme a lo nuevo. Si bien no es del todo nuevo para mí, reconozco que sí es una nueva etapa, con nuevos números y nuevos niveles de popularidad, que son súper bienvenidos.
-¿Qué te hace tener los pies en la tierra?
-Mi anclaje es que lo que me sigue gustando y lo que sigo disfrutando es sentarme y hacer canciones. Ese proceso es exactamente igual hoy que hace diez años para mí. Es la misma manera de hacer temas y el mismo goce y disfrute. Las sensaciones son iguales y eso me hace mantener los pies en la tierra. Lo único que cambian son los números una vez que uno lanza la canción pero el compromiso es el mismo.
-¿Cuándo llegó la música a tu vida?
-Cuando era un niño. Siempre estuvo y de chico, desde los nueve años, toqué guitarra, piano y batería. Soy nacido y criado en Palermo, fruto de un padre uruguayo y una madre rionegrina. Los dos se conocieron acá trabajando en el centro y en los 80 se alquilaron un departamentito en la zona de Mario Bravo y Córdoba. Cuando nací, mi vieja era modista y costurera y mi viejo visitador médico. Pero se habían conocido antes, trabajando los dos en una inmobiliaria. Tengo dos hermanas, una más chica y otra más grande.
-¿En qué momento se hizo más profesional tu búsqueda?
-A los 15 empecé a jugar con mis amigos a hacer música y a crear mis canciones, siempre en el palo del rap y el hip hop. Era música alternativa y estaba muy relacionada con el skate y el graffitti. Empecé a hacer esa música, con los años el género fue mutando y se convirtió en urbano, se mezcló con el reggaetón y Argentina fue teniendo su propio color dentro de la música urbana, mezclándola con cumbia. Así fue un poco mi camino hasta donde estoy hoy. Lo que estoy haciendo hoy son canciones populares con ritmo de cumbia pero con versos que traen un poco de mi pasado en el hip hop.
-Sinvergüenza es el hit del momento y no para de sonar.
-Sinvergüenza fue la canción más importante que hice hasta el momento. La escribí casi toda yo menos la parte de Jimena, que la escribimos a medias. Pero todo lo demás, sí, lo escribí yo.
-¿Vos las convocaste a ellas tres?
-Sí. Con Angela Torres somos muy amigos y ya le había dicho que en algún momento quería hacer una canción con mujeres y que estuviera ella. Con Karina La Princesita ya había hecho algo y me parecía que tenía que estar. Lo que venía haciendo con hombres en Atorrante, Adicto y Bandido quiso convertirlo en mujeres y en ese caso siempre la visualizaba a Karina. Sentía que iba a quedar muy bien. En realidad, a la canción y el estribillo los construí pensando en Karina, sabiendo que Angela me iba a apoyar y participar. Quería que tuviera un gran lugar Angela y después se nos ocurrió sumar a Jimena como tercera voz femenina. Su carrera dentro de la música, sobre todo La tonta y La cobra, encajaban muy bien con la temática de Sinvergüenza.
-¿A Jimena la llamaste vos mismo?
-Sí. Y como sé que escribe, porque antes nos habíamos juntado a producir algo para ella, sabía que a Jimena le gusta meter mano en la escritura. Entonces, la parte de ella dije: “Si va a venir Jimena, nos juntamos y la hacemos juntos o la hace ella directamente”. Me dijo que quería que la hagamos entre los dos y así nació.
-¿Imaginaste que iba a ser tan fuerte el tema?
-Desde el momento en que sacamos Bandido, en 2022, siempre fantaseamos con una versión de mujeres. La primera canción de la saga fue Bandido, luego llegaron Atorrante y Adicto y finalmente Sinvergüenza. Mi representante, Silvia, siempre fantaseó con la idea de una canción de bandidas, en vez de bandidos. Lo teníamos en el tintero, sabíamos que la podíamos llegar a romper pero lo que pasó superó todo. La tocamos los cuatro a la canción en vivo y cada vez que eso sucede, explota todo.
-¿La amistad con Angela Torres dónde nació?
-En la compañía. Estamos en la misma compañía, Fifty One y tenemos la misma representante, Silvia Canal. Nos conocimos con Ange dentro de la misma compañía y empezamos a hacer sesiones de producción con canciones para ella. A su vez Angela participó de alguna canción mía que no se me ocurría cómo cerrarla o estaba trabado con la letra. Como pasamos tiempo en la compañía, vino al estudio, se la mostré, me hizo sugerencias y salió. Tenemos una relación linda desde lo musical y fuimos forjando una amistad. Nos hemos ido de vacaciones más de una vez juntos con otros amigos. Se fue dando muy naturalmente y de a poco. Es una persona increíble y la quiero mucho.
-Se los relacionó sentimentalmente. ¿Pasó algo entre ustedes?
-No, nunca. Nos empezamos a mostrar mucho juntos pero jamás pasó nada. Siempre fue una gran amistad desde el principio. Incluso cuando nos conocimos ella estaba en pareja y pegué muy buena onda con su ex. Nació como una amistad y nunca hubo una duda. Quizás nos mostramos de una manera tan genuina juntos, que se pudo haber generado algún rumor. Pero nunca pasó nada.
-¿Qué es una runfla?
-Angelita tuvo un poco que ver con eso. Hice Bandido en 2022 con Rusherking, Estani y FMK, luego saqué cinco canciones solo y algunas con colaboraciones pero no seguí sacando temas vestido de traje, como estoy haciendo ahora. Bandido era la única y cuando hicimos Atorrante, la segunda, un año después de Bandido con Ulises Bueno, Los Palmeras y Migrantes, lo lancé como si fuese un formato. Como si fuesen mis sesiones. Dije: “¿Por qué no volvemos a hacer lo mismo que en Bandido pero con otra canción y otros invitados?”. Me volví a poner el traje y lo adopté como un sello propio, como una marca personal.
-¿Te identifica el traje o quedó de casualidad y lo tuviste que adaptar a tu mundo?
-Sí, me recontra identifica porque me gusta la elegancia y me parece que es muy acorde a esta etapa de mi vida. Ya no tengo más 15 años y estaba con ganas de hacer un cambio de imagen. En el mundo urbano pasa que estás con la gorrita para atrás a los 15 y a los 36 ya sos medio el señor Burns cuando se pone la gorrita; quedás medio disfrazado. Estaba buscando un cambio de imagen y me vino perfecto.
-Volviendo al formato, ¿cómo nació?
-Como te decía, el formato es con varios invitados y un día que estábamos en el estudio, se lo mostramos con Silvi a Angelita y ella preguntó con quién iba a hacer Atorrante. Le conté el proyecto, lo que quería hacer y ella largó: “Qué runfla esa”. Como qué rejunte que armaste. Era una palabra que no conocía, me pareció divertida, la tiró Angelita y la empezamos a usar para referirnos al formato este de las colaboraciones de traje.
-¿Ya estás pensando en la próxima runfla?
-Sí, estamos pensando en varias próximas, sí. Cuando salió Atorrante fue un éxito bastante picante para mi carrera, luego sacamos Adicto que también le fue muy bien y con Sinvergüenza explotó todo. “Hay que pensar mucho más en esto y ponerle más cabeza”, reflexionamos con el equipo.
-Qué presión superar cada tema que vas haciendo, ¿no?
-Sabemos que los números son inmanejables y funcionan de manera muy independiente a lo que uno puede hacer. Podés sacar una linda canción con grandes invitados y no tener muchas visualizaciones o un chico de 16 años puede componer un tema en su habitación, subirlo y que sea número uno mundial. Eso no lo controlamos y me concentro en tratar de superar a la canción y no a los números o la repercusión que tuvo. La idea es sacar una canción igual de linda, impactante y bien producida, con lindo sonido e invitados que fluyan y no que estén metidos a la fuerza.
-Estás en plena gira por Argentina y Uruguay. ¿Cómo te reciben?
-Eso es mágico. Arranqué en Villa María, Córdoba, y ya hay varias fechas confirmadas y otras que se están por confirmar. De a poquito se van sumando y es mi primera gira por el país y por Uruguay. Tenía muchas ganas de hacerlo. Y el 13 y 14 de junio estaré en el Luna Park: el 13 ya está agotado y el 14 se está moviendo. Me preparo bien, en focalizarme en el equipo, en los músicos y en cómo vamos a cantar en vivo. Le pongo todo a eso. Lo principal es focalizarme en que la banda esté bien, hagamos todo cómodo y las canciones suenen lindo.
-¿Vas a tener invitados?
-Sí, varios. Iba a ser un solo día, el 13, pero no esperábamos que se agoten tan rápido las entradas, entonces sumamos el 14. Por eso, estamos repartiendo un poco los invitados entre las dos fechas.
-¿Estás procesando lo que estás viviendo o no caés? Venís de tocar en dos River con María Becerra.
-Sí, eso fue increíble. A María la conozco hace muchos años. Tuve la suerte de verla hacer sus primeras canciones y la quiero mucho. Siempre festejé internamente todo lo que le iba pasando y fui siguiendo su camino. Es muy lindo lo que construyó y logró con su carisma, su ángel y su talento. Haberla podido acompañar en sus dos River fue un premio.
-¿María te eligió?
-Sí. Me llamaron de su equipo para decirme que María me había elegido como uno de sus teloneros. Si bien con Mari no nos vemos seguido ni tenemos intimidad, ya nos conocemos y hemos intercambiado charlas en distintos momentos. La idea de jugarnos a hacer el primer Luna Park tuvo que ver con esa invitación de María Becerra. Siempre le voy a estar agradecido, no solo por lo que hizo con la música argentina ya que la cambió para todos, sino por esta posibilidad que me dio de acompañarla en sus dos River.
-Tu disco debut, de 2005, se llama Bienvenidos a mi mundo. ¿Qué hay en el mundo de Emanero?
-En esa época, cuando hice ese disco, en el mundo de Emanero había un montón de preguntas. Fue un disco de rap, de mucha letra y versos largos. Hay denuncias, quejas y preguntas que me hacía de cómo funcionaba el mundo y mi país. De a poco, esas quejas se fueron convirtiendo más en canciones. La música de protesta me encanta y la sigo consumiendo, pero fui entendiendo que la música se puede usar para un montón de otras cosas y para que la gente se despeje; no solo para cargar con preguntas. Mi música se fue convirtiendo en este camino hasta llegar a las canciones populares que hago hoy.
-¿Cuándo te pusiste Emanero y qué significa?
-No tiene ningún tipo de significado. Nació por un sobrenombre que me pusieron mis compañeros del colegio, por ponerme algo pero no recuerdo muy bien por qué. Molestando, me pusieron eso y en aquella época del MSN y los canales del chat, había que tener un nombre de usuario y me puse Emanero. Cuando tuve que ponerle un nombre artístico a mi proyecto, fue super natural llamarlo Emanero, que mucho significado no tenía, pero también me servía porque no hay otra cosa que se llame así. Me cerraba por todos lados, lo dejé y fue quedando con el correr de los años.
-Y estás en El sabor del silencio, la nueva serie de Flow.
-Sí. Ya había tenido experiencias laborales previamente como actor. En 2012 y 2014 estuve en una serie para canal Encuentro que se llama Presentes, con Dalma Maradona, Vera Spinetta, Nicolás Goldsmichtd, Ailín Salas y una camada de actores jóvenes muy talentosos. Tuve un papel protagónico y fue una gran experiencia. Luego no hice más nada hasta el año pasado, que me llamaron para El sabor del silencio. Acepté porque era cortito, con poco diálogo y poco tiempo de rodaje. Me cerró y me pareció divertido hacerlo.
-¿Qué personaje hacés?
-Soy Borde, un muchacho que trabaja en un astillero como mecánico y ayuda al personaje de Agustín Sullivan y al de Gonzalo Heredia a esconder un cuerpo. A enterrarlo en su astillero. Soy la conexión entre ellos y el mundo del amba. Nunca en la vida estudié actuación y por eso no podría dedicarme de lleno ni hacerlo full time. Es complejo, hay que saber y ser creíble. Veo las propuestas y si están dentro de lo que puedo realizar, trato de hacerlo. Pero si veo que es muy complejo, no me metería por el momento a menos que me prepare algún día. Aparte estoy abocado al ciento por ciento a la música.
-En lo personal, ¿estás en pareja?
-No, estoy soltero, no soy papá ni tengo familia. Soy soltero y estoy tranquilo así. Con la cabeza y la libido muy puesta en este momento en la carrera y en la música. Estoy complicado para estar con alguien y por suerte siento que es una ventaja que este momento de tanto trabajo me haya agarrado soltero y despojado de todo. Eso me permite estar mucho más permeable a cambios de planes constantes y a horarios raros.
-¿Antes tuviste alguna relación importante?
-Sí, estuve en pareja toda mi vida pero hace ya dos años que estoy soltero y muy bien así en este formato. Disfruto de mis tiempos y de poder dedicarme al ciento por ciento a lo que amo. Me conecto con eso.
-¿Seguís componiendo para otros artistas?
-Cada vez menos. En este último mes y medio, que todo empezó a acelerarse tanto en mi vida y a ponerse tan intenso, me empecé a dar cuenta de que casi no tengo tiempo para dedicarme a eso y un poco lo corté. No lo descarto en un futuro ya que lo hice cuando tenía el tiempo pero hoy no me da.
-En tu poco tiempo libre, ¿qué te gusta hacer?
-Me gusta cocinar y estar en mi casa. Soy muy de tener atención por mi lugar y si tengo que arreglar algo, desde las plantas hasta mover muebles, lo hago. Me gusta invitar gente y cocinar yo. Soy bastante casero, me gusta tener mi casa linda y ponerle energía a eso. También disfruto de salir a comer con amigos y tomarme un tiempito para viajar.
-¿Proyectás abrir tu carrera al mundo?
-Me encantaría, sí. Mi meta y la de mi equipo es poder mantener esto que estamos logrando. Hacerlo crecer más y poder internacionalizarlo. Hay mucho espacio por recorrer y camino por andar. Mi sueño es ese, seguir andando caminos en el mundo de la música. Ese es el resumen de lo que sueño. Y quiero seguir sorprendiéndome. Por eso lucho contra lo rutinario y lo aburrido. Quiero que cada día y cada año sea distinto al anterior. A mis 36 años, que los desafíos se vayan moviendo y cambiando me mantiene vivo y joven de espíritu.
Por Nicolás Peralta // Fotos: Gentileza Fifty One