A poco de haber preocupado al contar que fue víctima de discriminación y violencia, Osqui Guzmán se atrevió a recordar algunas características de su familia y cómo le contó a su padre que deseaba comenzar a estudiar teatro.
Durante su paso por el programa Almorzando con Juana, Osqui comenzó contando cómo fue su infancia: “Me crie en clase baja obrera, padre y madre eran costureros bolivianos y a los 14 años me senté por primera vez en una máquina para ayudar a mi vieja”.
“Vivíamos en la Boca, en un cuartito, y yo quería ser profesor de Kun Fu, hacía artes marciales, era muy bueno y no tenía plata pagar y un profesor me becaba y él me decía ‘si lo beco es porque usted tiene algo’”, dijo el artista que hace poco habló del aberrante acto de racismo y violencia policial que vivió.
Luego, Osqui recordó: “Cuando llegaba el final del secundario yo necesitaba tener un título porque mis viejos me habían hecho estudiar con mucho esfuerzo y dije que iba a hacer medicina porque mi prima mayor era médica y toda la familia estaba orgullosa de ella”.
Además, el actor que denunció discriminación policial dijo: “Ante de terminar el secundario, en ese momento en el que te escribías cartas, un compañero me dice que su novia se había anotado en el conservatorio de arte dramático y que era una facultad de actores”.
Tras enterarse las materias que tenían en la carrera, el artista recordó el interés que eso le generó y el momento en el que decidió ir a averiguar de qué se trataba la carrera: “Una señora me dijo ‘dale nene, anótate que me tengo que ir’”.
Luego, el actor contó el momento en el que le conto a sus papás que se había anotado en el conservatorio: “Estaban los dos sentados en la máquina, mi mamá seria, mi papá que estaba cosiendo me miró, se dio vuelta y no me habló más por tres años”.
“Se enojó porque no se lo esperaba y lo sintió como una traición y fue así que empecé a hacer teatro enseguida en el elenco del teatro callejero en la Boca, en Caminito y hacía todos los personajes del sainete y la gente me valoraba”, comentó el actor que había contado cómo su padre había huido de un tren cargado de muertos.
“Un día mi viaje me fue a ver actuar y cuando vuelvo me dice ‘servís porque fui a verte actuar y me paré al lado de Bergara Leumann y cada vez que aparecías decía que eras bueno’, para ella fue palabra que validaba lo mío”, expresó en la charla con Juana Viale.
Sobre si su papá lo vio actuar alguna vez, Guzmán explicó: “A los tres años de eso conseguí mi primer trabajo en el Teatro San Martín, en una obra en donde hacía de indiesito en el viaje de Colón a América, y mi viejo fue porque yo tenía mi primer sueldo y pagaba con la mitad la deuda de 7 meses de alquiler de mi casa”.
Sobre el momento en el que su papá lo vio en el escenario, el artista comentó: “Mi viejo preguntó de dónde sacaba la plata y le dijeron que era actuando, entonces fue a ver sin avisarme y cuando salieron no los vi, pero al otro día mi vieja me dijo ‘ayer fui con tu papá a verte, cuando nos íbamos a tomar el colectivo para ir a casa me dice ‘gorda, me siento así de chiquitito’”.
“Esa noche volvió a la mesa y comió con nosotros, porque se había retirado de la mesa porque estaba enojado conmigo, y me dice ‘yo te cagu… la vida, quería que vos seas una persona de bien, que tengas una buena letra, te obligaba a leer. Nunca me hiciste caso y hoy estás cerca de esa persona que yo quería que seas, no entiendo nada’”, explicó sobre las disculpas que le pidió su papá.
Por último, el artista remarcó sobre la charla con su padre: “Yo le dije ‘no me cag…. La vida porque estamos los dos vivos’ y mi viejo me enseñó que cuando cometemos un error podemos dar marcha atrás y empezar de nuevo, que no hay por qué encapricharse en ese coraje bendito que nos dio el temor a que el otro es extraño, que no va a poder”.