Cecilia Insinga y Diego Brancatelli armaron las valijas y se tomaron unos días en Ushuaia, ese rincón mágico del sur idel para desconectarse y también depende la situación para enamorarse. Hasta ahí, todo normal. Pero las publicaciones que ambos compartieron en sus redes dejaron a más de uno con una ceja levantada. Ayer, lunes 13 de octubre llamó la atención su llanto desconsolado pero las nuevas imágenes compartidas generaron suspicacias.
En sus historias de Instagram, el periodista mostró varios momentos del viaje y, entre las postales del paisaje nevado, se lo vio acompañado por su esposa. Incluso se pemitió bromear que ella le dice que saca mal las selfies y lo demostró con imágenes fuera de foco pero siempre sonriente.
Sin embargo, cuando llegó el turno de las publicaciones de ella… la historia cambió. Cecilia subió fotos del mismo destino, feliz, relajada, tomando mate, visitando el faro del Fin del Mundo pero en ninguna de las imágenes compartidas aparece Brancatelli.
Rápidamente, sus seguidores notaron el detalle. “¿Están juntos?”, “¿Pasó algo entre ellos?” y “¿Vacaciones compartidas pero por separado?” fueron algunos de los comentarios que empezaron a circular. Es que en viajes anteriores, la periodista siempre mostraba a su marido en las fotos familiares, pero esta vez, ni una. La ausencia llamó la atención ya que en otros viajes compartidas Insinga siempre incluyó fotos de su marido.
Mientras tanto, él sí la incluyó en sus publicaciones, lo que sumó más misterio a la historia. ¿Casualidad? ¿Diferentes estilos para mostrar el viaje? ¿O algún recelo todavía latente después de todo el episodio Lobusto que sacudió su relación meses atrás?
Por ahora, ninguno de los dos salió a aclarar nada. Pero lo cierto es que, aunque disfrutaron del mismo destino, las redes dejaron una sensación flotando: en Ushuaia hubo mucho paisaje, nieve y… ¿algo de distancia?