Este miércoles, Agustina Peñalva sorprendió a todos en vivo al contar una historia de persecución y acoso que sufre en primera persona desde hace varias semanas.
"Estoy nerviosa, estoy con un botón antipánico. La verdad es que en este canal me ha tocado salir a contar este tipo de historias un montón de veces, jamás pensé que me iba a tocar a mi. Desde agosto que hay una persona que me viene hostigando por redes sociales. Me manda 20 o 30 mensajes por día y un día tuve un alerta porque me dijo que estaba buscando la forma de encontrarme sola", comenzó.
Angustiada, sumó: "Lo bloqueo por Instagram y empezó a acosarme por X. Como lo bloqueaba, se abría nuevas cuentas... pero un día, estábamos comiendo con las chicas en un restaurante y se me acerca una persona para hablarme de mi trabajo, no me pareció extraño pero a los pocos días, la persona que me hace las manos me cuenta que una persona llamó para regalarme un servicio".
La persecución se hizo extensiva al gimnasio: "Salgo y una persona se cuelga de la cinta de una forma abrupta para consultarme si voy a ir o no a trabajar. Salí disparada porque asocié todo lo que venía viviendo... pregunté en el gimnasio y me dijeron que esa persona se había anotado hacía menos de una semana".
Peñalva explicó que fue entonces que tomó la decisión de hacer una denuncia formal pero que aún así, esta persona continúa siguiendo sus pasos, llevando regalos a los lugares que frecuenta y bombardeándola a mensajes. "Hice otra denuncia y me dieron el botón antipánico".
"El hombre tiene antecedentes, estuvo preso en una institución de salud mental por acosar a otra persona... ¿cómo es que lo dejan salir libremente? Encima vive a 8 cuadras de mi casa... no puedo respirar, no puedo salir tranquila de mi casa y dependo totalmente de otras personas para moverme", reclamó.
En ese momento, se quebró y entre lágrimas, habló a cámara de manera directa a su acosador: "No quiero tus flores, tus dulces ni tus regalos. Quiero recuperar mi vida normal". Después, se ahogó en llanto: "Pensé que las denuncias iban a calmar un poco las cosas pero no pasó. El viernes pasado al salir de la cancha de San Lorenzo me interceptó, tuvimos un forcejeo, me dijo que si estaba con él no me iba a pasar nada... se me vino el mundo abajo".