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Recuerdos felices antes del final: así fue la boda de Luli Fernández y Cristian Cúneo Libarona con Rial como el Cupido inesperado

Luli Fernández, la modelo carismática y Cristian Cúneo Libarona, un poderoso abogado se enamoraron a primera vista a pesar de la diferencia de edad y los cuatro hijos de él. La propuesta soñada en Maldivas, el "sí, quiero" a escondidas y el curioso ritual de los huevos a las monjas que casi no sirve

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La historia de amor entre Luli Fernández y Cristian Cúneo Libarona parece haber llegado a su fin hace unos días cuando la modelo anunció que habían decidido separarse. Siempre es osado en temas del amor aventurar que un final es definitivo pero hoy parece que lo único que los une es su hijo. 

Pero antes de este desenlace hubo una historia de amor que nació de un encuentro fortuito, una conexión inmediata y una boda soñada.

Antes de ese primer encuentro ella era una de las modelos más bellas y carismáticas de su generación, que había deslumbrado a Mick Jagger y mantenido un romance con el delantero de Boca, Pablo Mouche. El mentor de Luli fue Willy García Navarro que la descubrió en el 2004 después del Reality Super M. Él era un abogado reconocido, hermano del actual ministro de Justicia, Mariano Cúneo Libarona, y figura respetada dentro del mundo jurídico. Pero esos universos distintos se encontrarían gracias a un impensado Cupido: Jorge Rial.

En el 2006, Luli coincidió en una fiesta con Mick Jagger y se sacó una foto con él

Luli, transitaba un momento de angustia por un problema laboral de su madre, consultó a Jorge Rial, el conductor de Gran Hermano donde ella trabajaba. Rial actuó como celestino sin saberlo, recomendándole asesorarse en el bufete de los Cúneo Libarona. Cristian intervino para ayudarla con la consulta legal.

Luli en sus comienzos como portada de la revista "Ahora"

Intercambiaron contactos (aún con pines de BlackBerry); la química fue inmediata, a pesar de la diferencia de edad y de mundos. “Nos conocimos y nos conectamos enseguida. Fue algo muy natural, sin buscarlo”, recordó ella tiempo después en una entrevista con Gente. La diferencia de edad de 17 años entre ellos, los cuatro hijos que tenía él, al principio les generaron dudas, pero se animaron.

El abogado quedó encantado con su simpatía y frescura, mientras que Luli encontró en él a un hombre sereno, maduro y con una calidez que la sorprendió. A los pocos meses ya hablaban de convivencia y de un proyecto de vida juntos. “Sabíamos que queríamos compartir el camino”, confesó Luli.

La propuesta de matrimonio ocurrió en las Islas Maldivas. Cristian la sorprendió con una cena privada en la playa, bajo un corazón de luces. El menú entregado por el mozo ocultaba la gran pregunta, escrita de puño y letra por Cúneo Libarona: “¿Te querés casar conmigo?”. La respuesta era obvia.

Dos años y nueve meses después, un 21 de noviembre, Luli de 26 años y Cristian Cúneo Libarona de 44 dieron el sí en el Registro Civil de Coronel Díaz y Beruti. “Nos dijimos que nos elegíamos hasta el final, para pasar el resto de la vida juntos”, le decía Luli  a Pronto. Roxana Fittipaldi, la mamá de la novia fue su testigo y por el novio firmaron sus tres hermanos: Matías, Mariano y Rafael. En primera fila estaban los cuatro hijos de él: Santos de 16 años, María de 15, Vicente de 5 y Jacinto de 4.

Lo curioso fue que la modelo y el abogado querían que el civil solo fuera para sus íntimos y no se lo contaron a nadie. Pero siempre hay un pero, el mismo día en el turno anterior se casaron Diego Santilli y Analía Maiorana por lo que el lugar estaba lleno de periodistas y curiosos.

Los novios querían terminar 2014 casados y lo lograron pero como ambos tenían mucho trabajo decidieron dejar la gran fiesta para el año siguiente y así lo hicieron. El sábado 14 de marzo de 2015, a 160 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires, la pareja convocó a cerca de 300 invitados para una celebración religiosa y una fiesta inolvidable que tuvo lugar en la Estancia La Belén, en Lezama, que pertenecía al hermano del novio. Los futuros esposos no encargaron la organización del gran día a una wedding planner sino que ellos armaron todo.

Luli llega de la mano de su hermano mayor, Nazareno

El espíritu de la boda fue campestre pero chic. El lugar brindaba un marco ideal. La estancia contaba con un imponente campo con un galpón de época que fue reacondicionado para la fiesta y además ofrecía un marco de naturaleza espectacular. Luli había contado que sería un evento "simple, nada raro" y lo cumplió a rajatabla.

Previsora antes de la fiesta, decidió llevar huevos a un convento. Una tradición asegura que si se los dona a las monjas clarisas, ellas lo usan para cocinar y elevan una oración en tu nombre. Días antes la modelo le llevó “tres docenas a unas monjitas divinas. Mi suegra también le llevó a las monjas clarisas y mi tía a las carmelitas descalzas en azul. Hicimos la cruz de sal en el campo y en mi casa. Todos los rituales familiares estaban puestos en práctica, y así todo el cielo estaba todo negro”, le contaba a Pronto. Sin embargo, parece que sus plegarias fueron atendidas porque aunque el día comenzó nublado, para la tarde salió el sol

La ansiedad de la novia se vivió desde temprano cuando compartió mensajes románticos en redes sociales dedicados a su pareja: "Llegó el día más importante de todos, te amo con mi alma entera".

La cobertura realizada por Pronto

Para el gran día, la modelo lució radiante con un romántico vestido de novia de Natalia Antolin. Un solero de breteles finos y amplia espalda tan romántico como sensual. “Tuve el vestido que siempre soñé: lánguido, con géneros impecables, bordados sutiles y un detalle de un moño en la espalda que me encantaba estilo Valentino. No me sentía disfrazada de novia, sino muy a gusto e identificada con lo que llevaba”, le contaba Luli a Pronto. Su hermano mayor la acompañó hasta el altar donde un sacerdote esperaba para bendecir la unión.

Eran las cinco de la tarde y comenzaba una superboda que duraría hasta las 4 de la mañana. Durante doce horas, 200 invitados disfrutaron de un festejo inolvidable. Entre las amigas de la novia estaba Julieta Prandi y Mery del Cerro. Pía Slapka estaba con quien era su marido Paul García Navarro. Sergio Goycochea, Silvina Luna, Damián Manusovich, el Pollo Alvarez y David Nalbandian fueron algunos de las caras famosas que dijeron presente.

“Es el amor de mi vida y de él me enamora todo. Es un hombre noble, con buenos valores, una educación excepcional y una bondad enorme. Tiene un corazón tan grande que me impacta. Es inteligente, culto, seductor, el mejor hombre del planeta”, se sinceraba Luli con Pronto y decía que la boda “fue la consolidación de un amor y una relación que ya lleva tres años, con un proyecto fuerte de familia. Tenemos ganas de construir y hay mucho amor en el medio”.

Cuatro años más tarde, el 11 de marzo de 2019, nació Indalecio, primer hijo de la modelo y quinto del abogado. El nombre lo eligieron sobre todo por su significado, "enviado de Dios", como explicó la modelo en las redes. Lograron construir una familia ensamblada con una dinámica que, según Luli, se basaba en el respeto y la comunicación.

En octubre de 2025, el mismo mes que hubiese cumplido once años de casados, Luli Fernández y Cristian Cúneo Libarona anunciaron su separación. “Nos separamos en los mejores términos, con mucho amor y respeto. Siempre vamos a ser familia por nuestro hijo”, escribió Luli en sus redes, dejando en claro que no hubo conflictos ni terceros en discordia. Cúneo Libarona, por su parte, eligió el silencio y el perfil bajo que siempre mantuvo. Repasando esta historia solo queda recordar esa frase que asegura "Fuimos un incendio, y ahora solo queda la ceniza. Pero mira qué hermoso fuego creamos."