Graciela Alfano volvió a hablar de su enfrentamiento con Susana Giménez, pero esta vez desde un lugar más doloroso. En diálogo con Desayuno Americano, la diva de 72 años detalló su complejo cuadro de salud y apuntó directamente contra la conductora, a quien responsabilizó por haberle causado un daño emocional que, según ella, afectó su cuerpo.
“Me dio un brote de herpes zóster”, contó Graciela, visiblemente sensibilizada. “Si hay algo espantoso es el herpes zóster, eso es algo que tenemos en un ganglio, que se despierta cuando el sistema inmunológico baja. En esta oportunidad me dio en la cara, en los nervios faciales, auditivos y oculares. Ya estoy saliendo, pero es un dolor espantoso”, explicó, detallando las consecuencias físicas que le dejó la enfermedad.
Lejos de tratarse de un simple episodio médico, Alfano vinculó su estado de salud con el conflicto mediático que vivió hace algunos meses con Susana Giménez: “Lo que saqué como conclusión es que el episodio que tuve con esta mujer muy famosa duele, las palabras lastiman. Esto bajó mi sistema inmunológico. A mí me dolió y a mis nietas también, las burlaron en el colegio”.
La vedette aseguró que la exposición mediática tras los dichos de Susana le generó un enorme desgaste emocional. “Me bajó la energía y tuve que contestar a un montón de programas sin haber hecho nada. Supongo que esta señora debe estar riéndose de mi salud, pero burlarse de una persona a la que le generó algo así es de basura”, lanzó sin filtros.
“Ojalá tenga un poco de sentido común y deje de hacer esas cosas porque son lamentables. No podemos tolerar ni validar la violencia, se llame como se llame. No es gracioso y tenemos que poner un punto final si queremos avanzar como sociedad”, sostuvo.
Por último, cerró con una frase que dejó en claro que no busca reconciliación: “Con Susana no quedó nada pendiente, no me importa y no me importará jamás”. Sin embargo, su testimonio dejó al descubierto que la herida sigue abierta, no solo en lo emocional, sino también en lo físico, con un cuadro que la obligó a frenar y repensar su relación con el estrés y la exposición mediática.