La historia de vida de Katia "La Tana" Fenocchio tiene muchos ribetes, que van de la alegría a la tristeza absoluta y la soledad. Fanática de las motos y oriunda de La Matanza, la Tana trabajó de todo hasta que llegó a la tele: fue mesera, bailarina, vendedora, delivery y hasta stripper en un boliche swinger. En la infancia y adolescencia la pasó mal, sufrió bullying, violencia de género y cayó en el infierno de las drogas. Pero su vida cambió cuando fue mamá, con 17 años recién cumplidos. “Ese día supe que nunca más iba a estar sola”, contó a Pronto en exclusiva.
-¿En qué etapa de tu vida tuviste a tu hija?
-Ella tiene 16 años, yo quedé embarazada a los 16 y la tuve a los 17. O sea que yo a su edad ya estaba por ser mamá. Era re chica pero no me arrepiento porque tenemos una relación muy linda. Somos muy unidas, muy compañeras, ella confía mucho en mí y yo en ella. Siempre quise tener un hijo, era mi gran sueño. Quizás en ese momento no era consciente porque era muy chica para pensar en eso y sé que quemé etapas, no te voy a decir que no. Pero no me arrepiento porque capaz que algo dentro de mí necesitaba sentir una compañía de por vida. Capaz me sentía muy sola en ese momento de adolescente. No tuve muy buena infancia y adolescencia, entonces necesitaba tener un hijo para sentirme bien.
-¿Fue con una pareja estable?
-Sí, fue con el padre de mi hija, que fue mi primer novio, mi primer amor, mi primera vez en todo y me acuerdo de que los dos queríamos tener un hijo. O sea, yo buscaba quedar embarazada. Recuerdo que un día fui al ginecólogo a preguntarle por qué no quedaba embarazada y la ginecóloga me sacó cagando. Me dijo: “¿Estás loca, nena? Andá a estudiar”. Ahora lo cuento y me río, pero en ese momento era muy chica y quería tener un hijo. No me arrepiento porque si no, no tendría la relación que tengo hoy en día con ella. Mi hija es mi pilar y mi eje.
-¿Viven juntas?
-Sí, sí, vivimos juntas. Ella es perfil bajo, no le gusta la fama, las redes sociales y es muy tranquila. Va a la escuela todavía y quiere estudiar Psicología cuando termine el colegio.
-¿Tuviste que dejar la escuela cuando fuiste mamá o la terminaste?
-Fui hasta el último día que estaba embarazada. Me acuerdo de que caminaba muchas cuadras ida y vuelta y estaba que no daba más, pero iba igual. Y cuando ya nació, que dormía menos porque un bebé recién nacido te demanda mucho, dije: “Bueno, voy a dejar” porque ya no me daba más el cuerpo y dejé. Pero fui hasta último momento y después cuando mi hija ya tenía tres años, retomé lo que me quedaba del secundario porque mi intención era ir a la facultad. Ese es un sueño frustrado que tengo.
-¿Cuál?
-Me gustaría estudiar Medicina y ser doctora. Por eso, fui y terminé el secundario ya de grande, como corresponde. Hice los últimos dos años que me quedaban. Lo terminé y ahora me faltaría en algún momento arrancar la universidad de Medicina.
-¿Con el papá de tu hija cuándo te separaste?
-Me separé cuando mi hija tenía siete años y de ahí no tuve más noticias porque él desapareció, no se hizo cargo, no llamó nunca más ni pasó un solo peso. Sé que él rehízo su vida, se casó, tuvo hijos y hasta el día de hoy todavía estoy con todo atrasado, así que ahora estoy hablando con mi abogado a ver si ya podemos pactar que le empiecen a llegar las notificaciones y ver si la Justicia avanza. Con este abogado vamos a hacer todo y si vemos que no nos dan bola, ahí voy a ir a los medios porque es el bienestar de mi hija. Son muchos años que nunca figuró y ella se merece estar mejor de lo que está.
-¿Desapareció y nunca más la vio a ella?
-Tal cual. Desapareció y nunca aportó nada en lo económico ni en lo emocional. Nunca más, en ningún sentido, y la familia menos. Es triste y si bien no le deseo el mal a nadie, todo vuelve en la vida. Creo mucho en Dios y siento que El acomoda todo en su lugar y que en algún momento se va a hacer justicia.
La entrevista completa con Katia Fenocchio está en la edición digital de octubre de revista Pronto, se puede descargar y leer de manera haciendo click en este enlace