“Mi abuela Chiquita no sabe cocinar, sabe tejer. No sabe cocinar”, confesó hace unos años entre risas Juana Viale al hablar del curioso talento culinario que atraviesa a las mujeres de su familia… con una notable excepción: Mirtha Legrand.
Mientras que Marcela Tinayre, Juana y Ámbar de Benedictis se lucen entre ollas y sartenes, la gran diva de la televisión argentina reconoció que la cocina es uno de sus pocos puntos débiles. En más de una ocasión, Mirtha lo contó sin vueltas y con su clásico sentido del humor: “La cocina es una frustración en mi vida. Eso y no hablar inglés. Estudié inglés y nunca aprendí. Hablo bien francés, pero no hablo inglés. ¡Y no sé cocinar! No sé hacer nada”.
La sinceridad de la Chiqui no quedó ahí. Cuando el chef Donato de Santis le preguntó si al menos pasaba de vez en cuando por la cocina, la conductora soltó una carcajada y respondió: “Paso de largo… ¡No sé hacer ni un té!”. Así, sin anestesia, la dama de los almuerzos dejó en claro que su talento no está detrás de los fuegos, sino frente a las cámaras.
Juana, en cambio, heredó de su madre y transmitió a su hija el amor por la buena mesa. De hecho, asistió a un curso en la escuela de cocina del Gato Dumas, y suele compartir sus preparaciones en redes, donde la ven disfrutar de platos saludables y muy estéticos. “Mi madre sí sabe cocinar y cocina muy rico. Debo confesar que ella nos hacía unos ñoquis de sémola riquísimos —que hace rato que no nos prepara— y es muy buena haciendo ensaladas”, contó con cariño la actriz, dejando entrever que en casa Tinayre-Viale los aromas y sabores abundan.
La tradición sigue con Ámbar, la bisnieta de Mirtha, que también se anima a los fogones. “Mi hija Ámbar es una gran cocinera también. A mí me gusta cuando nos juntábamos a comer, cuando todos llevábamos preparaciones caseras”, reveló Juana con orgullo.
Así, mientras una brilla en televisión, otra en la conducción, otra en la actuación y otra en el arte culinario, queda claro que en la familia Legrand-Tinayre-Viale el talento se hereda... aunque Mirtha, con su humor y elegancia intactos, siga reivindicando con orgullo su “no saber cocinar”. Después de todo, ¡para eso están sus chicas!