Actriz con una vastísima trayectoria en televisión, teatro y cine, Ana María Picchio (79) volvió a las tablas con la obra El secreto, que se presenta en el Multitabarís de la calle Corrientes y que tiene en su elenco a Gerardo Romano, Gabriela Sari y Rodrigo Noya.
“El secreto arrancó hace un tiempo porque las obras de teatro no empiezan de un día para el otro. Empezó hace mucho, me preguntaron si tenía ganas de hacer teatro, le dije que por el momento no porque recién había terminado Perdida Mente pero igual me mandaron la obra y me pareció interesante. Dije: ´Bueno, si la hacemos con Romano la hago´. Al final Romano dijo que sí y empezamos a ensayar nosotros dos solos”, contó Ana María a Pronto.
"¿Vos lo propusiste a Gerardo Romano?", quiso saber el periodista Nico Peralta y la actriz respondió: "Sí. Empezamos a ensayar pero no le veíamos la punta todavía; no veíamos que fuera una comedia. Hasta que llegó el director, Manuel González Gil, y ahí nos dimos cuenta de que sí, de que era una comedia. Pero que era muy difícil. Entonces empezamos a pensar un montón y nos ayudaron mucho los productores".
-¿Qué les decían?
-“Háganla, háganla que va a ser un éxito”, nos decían. Al final nos decidimos y tenían razón. Ahí empezamos a ensayar con mucho esfuerzo porque es difícil la obra. Y llegamos al final, llegamos al estreno, así que ahí estamos. Nos gusta el elenco y nos gustan los chicos: Gabriela y Noya nos gustan mucho. Estamos contentos.
-¿Por qué se te ocurrió Romano?
-Porque, en realidad, me parece que de todos los galanes que hay, este es el único que a mí me pareció que podía ir. No vamos a decir de qué se trata la obra porque no tenemos que hablar del final, pero yo dije: “Va a ser lindo verlo a Romano en otro papel, en otra situación dramática”. Como él es tan buen mozo y tan seductor, tan así, seductor y arrogante, me pareció que era el ideal. Entonces dije: “Bueno, a ver, a ver, a ver… es él”, y él también se vio.
-¿Ustedes son amigos?
-Nosotros somos amigos y compañeros de trabajo también. Hemos hecho algunas cositas, pero nunca habíamos hecho teatro juntos. Nos queremos mucho los dos y a esta altura te das cuenta de que para subir al escenario tenés que estar con alguien que sea muy pata, muy compañero, muy leal, muy muchas cosas. Porque el escenario es difícil.