El 2015 será un año inolvidable para Alejo García Pintos, no solo protagoniza el exitazo de "Una Navidad de mierda", además como director del histórico Teatro Coliseo Podestá de La Plata logra una programación de lujo. Este miércoles 12 fue testigo de una jornada inolvidable: la visita de Johnny Depp para presentar su película Modigliani. En diálogo exclusivo con Pronto y con su calidez habitual contó cómo se gestó el encuentro, cómo fue el detrás de escena, la charla que mantuvo con el actor de Hollywood y cómo sin protocolo ni ostentación, el artista se mostró sencillo, curioso y encantado por la historia del mítico teatro.
—¿Cómo se gestó la visita de Johnny Depp al Teatro Podestá?
Fue en el marco de su visita a la Argentina y de su amistad con Jorge Rodríguez. Jorge, además, tiene un gran vínculo con Julio Alak, el intendente de La Plata, se conocen hace mucho tiempo y han hecho algunas cosas juntos. De ahí devino un gran cariño, y entiendo que cuando se presentó la posibilidad de que Depp viniera a La Plata a presentar la película "Modigliani", se pusieron rápidamente de acuerdo para poder hacerlo. Esto, obviamente, no se cobró entrada, no hubo dinero de por medio. Fue absolutamente espontáneo. En una semana nos tomó de sorpresa a todos y lo empezamos a organizar.
—¿Cómo fue la organización desde el teatro?
Yo, como anfitrión del Coliseo Podestá, me dediqué de lleno junto al personal. Quiero destacar eso: el equipo del Coliseo trabajó muchísimo. Estamos en plena temporada —de jueves a domingo con espectáculos— y esto fue un miércoles, así que tuvimos que darle mucha importancia. Johnny Depp primero llegó a La Plata, fue al Palacio Municipal, fue recibido por el intendente Julio Alak, quien le entregó una distinción como visitante ilustre. Salió al balcón junto al intendente y había una multitud impresionante. No pensé que iba a mover tanto.
—Me imagino que habría muchos pedidos de entradas
Con el tema de las acreditaciones, tenemos una capacidad limitada, por supuesto. Le dimos prioridad a los artistas locales, tanto de teatro como de cine. No quisimos ir por la cosa obvia de traer figuras de Buenos Aires para hacer fotos, porque eso ya lo habían hecho el día anterior y, además, los artistas de La Plata se lo merecían.
—¿Cómo fue el recibimiento de Depp en el Podestá?
Lo recibimos en un camarín grande que tenemos en el teatro. Habíamos dispuesto un pequeño living para que pudiera descansar, porque venía de toda la movida en el Palacio Municipal y el teatro ya estaba desbordado: mil personas adentro y otras mil afuera. Se montó un gran dispositivo de seguridad, funcionó todo perfecto, no hubo empujones ni lastimados. Todo impresionante.
Él es un tipo muy agradable. Mi inglés es rudimentario, pero puso mucho esfuerzo por entenderme y también por hablar en español.
—Mencionaste una charla muy especial entre ustedes. ¿De qué hablaron?
Sí, fue una charla muy linda. Hicimos un paralelismo sobre cómo está el mundo y hacia dónde vamos. Terminamos hablando de Hamlet y del final, cuando Hamlet dice “el resto es silencio”. Hablamos de la importancia de otras cosas, de lo esencial. Fue un momento muy emotivo.
—El Podestá se inauguró en noviembre de 1886 ¿Pudiste contarle algo de su rica historia?
Se sorprendió muchísimo. Le conté la historia del Teatro Coliseo Podestá y alucinó, sobre todo porque en ese camarín hay fotos de la estructura del teatro. No podía creer que debajo de la platea hay una pista de circo. Me miraba con los ojos abiertos diciendo: “¿Cómo una pista de circo?”. Le conté que ahí nació el Teatro Argentino y que por primera vez se estrenó Juan Moreira, la primera obra argentina reconocida como tal. Los hermanos Podestá la estrenaron debajo de esa platea, donde aún está la pista y se puede visitar. Él estaba fascinado. Primero no entendía qué era hasta que logró unir la imagen circular de la pista con el techo de madera que se ve arriba.
—¿Qué nos podés contar del momento en el escenario?
Presentó la película junto al actor italiano y a Verónica Lozano, que también estuvo muy generosa. Tuvieron una charla de unos veinte o treinta minutos. El público estaba muy conmovido y contento. Había fans vestidos como algunos de sus personajes icónicos. Fue muy emotivo y lindo, como charlar con alguien con quien uno puede hablar de igual a igual.
—Vos tenés experiencia en Hollywood, ¿Cómo comparás esa cercanía?
Tuve la suerte, gracias a mi amistad con Victoria Alonso —la argentina que fue presidenta de Marvel—, de haber ido a los Oscar y de conocer muchas figuras gracias a ella. Festejamos una Navidad en la casa de Salma Hayek con DiCaprio, Angelina Jolie, Lenny Kravitz, Sean Penn… y cuando te relacionás con ese tipo de personalidades, te das cuenta de que también buscan momentos simples. Es hermoso constatar que la vida pasa por charlas distendidas y sinceras, no por lo pomposo.
—¿Cómo fue la despedida con Johnny Depp?
Terminó la charla y se fue, obviamente agotado después de tantas notas y de la presentación en la municipalidad. Pero se fue muy contento, muy agradecido y muy amable. Lo fue en todo momento: cuando llegó, cuando charlamos, y también al irse.