Desde aquel 24 de enero de 1987 cuando nació Sofía Gala Castiglione, la única hija de Moria Casán hasta hoy la relación de madre e hija tuvo momentos de documental, reality, comedia familiar y película vanguardista. Desde ese día crearon, viven y mantienen un vínculo único y diferente, revolucionario y audaz, pero siempre sincero y leal a sus convicciones.
Cuentan que cuando nació Sofía Gala, las enfermeras le preguntaron a Moria: ‘¿Quiere que le traigamos a la beba?’ y ella respondió: ‘¡Nooooo! No quiero nada, hasta que se me pase el dolor. Quiero dormir un rato más y, cuando me despierte, que mi hija no me vea con cara de dolor, ni transpirada, ni nada. Quiero que vea a una madre divina’”, pronunció. Días antes ya había causado asombro cuando programó la cesárea para un sábado para poder ir a la peluquería el viernes.
Ese primer encuentro entre madre e hija quedó grabado en la memoria de Moria. “Cuando me traen a la beba, me peino, me perfumo, me maquillo, toda divina, estupenda. La nena, cuando me mira, ¡sonrisa! ¡Cómo un chico que lo sacás de acá, va a tener que ver a una madre toda llena de transpiración, pujando! Ya la primera imagen que tiene tu hija tuya es un horror. Además es un lugar muy feo de dónde salen. Para mí, dar a luz es un hecho maravilloso. Pero que salga una persona por ahí es lo más antinatural del planeta”, relató la diva. Ese nacimiento “casanesco” ya marcaría la atípica vida de Sofía.
“A mi hija la crío… en realidad se cría ella sola, porque yo no tengo paciencia para darle indicaciones. Tengo muchas carencias como mamá. Le doy mucho amor y soy muy permisiva, entonces la chica se cría de manera medio anárquica, hace lo que se le canta…”, relataba Moria y así la pequeña Sofía convivió con el brillo y la exposición que su madre dominaba, pero también con la falta de límites tradicionales y una crianza más libre de lo convencional. Vaya un recuento.
A los 6 años Sofía se sabía la letra completa de Brujas, el éxito teatral que interpretó Moria durante buena parte de los años noventa. A los 8 participó de un sketch en Moria Banana, que iba por Canal 9. A los 11 había escrito 58 cuentos de terror. A los 12 fue notera del ciclo Atorrantes, por América.
“Mi mamá me da consejos cuando le pido y cuando no le pido también, pero no le doy bola. Por ahora no quiero sus consejos”, afirmaba Sofía en una entrevista en Clarín de 1999. También contaba que se había enojado con su mamá porque ella había revelado que tenía novio. “Me enojé en serio. La amenacé para que no hablara más”.
Su casa era un universo donde los horarios no existían, los amigos del espectáculo iban y venían, y la infancia tenía más de escenario que de parque. Ese entorno de “libertad artística” se traduciría en decisiones tempranas que generaron polémica. A los 12 debutó como modelo en un desfile de ropa interior. “Me encanta que mi hija sea una nueva Lolita”, declaraba Moria en Semanario. “Ya no soy una nena. Mi mamá me toma más en serio, hablamos de cosas íntimas y tomo mis propias decisiones”, afirmaba Sofía. Si le preguntaban si quería ser vedete contestaba “Ni loca. Me gusta menos que el programa de Mirtha Legrand. Lo que hace mi vieja me parece muy bien porque ella hace y dice lo que piensa”
A los 13 Sofía desapareció cinco días de su casa y su mamá simplemente rogó antes las cámaras. “Por favor, Sofía llamame por teléfono”. Sobre la dinámica familiar, Sofía hablaba sin tapujos. En una nota en la extinta revista Claro del año 2000 decía sin filtro. “Mi mamá se vuelve loca en ciertas ocasiones y solo yo puedo controlarla, sé cómo hacerlo, y más cuando la causa de sus locuras tiene que ver con alguna de las mías. Cuando le muestro el boletín, se pone como loca, corre a los gritos por toda la casa, si la sobro se enoja más. Y también hay veces que le muestro el boletín porque tengo buenas notas y me dice, ‘¿para esto me lo mostrás?’”
Sin embargo, compañera de su mamá hasta el final remataba. “Cuando mi vieja se enoja, dice, ´la conferencia de la Lola´, pero la verdad es que vivir con mi mamá es muy, pero muy divertido, con Moria lo paso bien”.
A los 14 se independizó. Dejó la casa familiar que compartía con su mamá en Parque Leloir y se mudó sola, aunque a un espacio que quedaba en el mismo predio. Las paredes del living las había pintado de naranja y las de su cuarto de azul; los almohadones eran de diferentes colores y los espacios estaban divididos por cortinas traslúcidas con brillitos. A Moria todo le parecía espectacular.
A los 15 años, sufrió un coma alcohólico con lavaje de estómago incluido. “Mal de amores. Tomé de todo y me hice mi… Ahora no lo puedo ni oler, apenas tomo cerveza”, admitía en el Sí de Clarín. Para esa época también contaba que tuvo un novio de 18 y otro de 27. Pero el más polémico fue con un cirujano de 38 años. "Ellos vinieron y me dijeron que estaban de novios. Él se acercó y me pidió su mano, me pidió permiso para salir con ella. Me pareció muy bueno. En el amor no hay edad, yo no soy quién para pedir documentos a nadie. Además, si le decía que no, si le prohibía mantener esa relación, lo iba a hacer igual e iba a ser peor”, sostenía Moria en Animales Sueltos.
Sofía se fue consolidando como actriz y su madre le negociaba los contratos, como sucedió con Los Roldán. En el 2008 con 21 años, Sofía fue mamá de Helena. Moria feliz contaba “Tiene una calidad de facciones que pensé que nunca iba a caer en ese egoísmo de decir: 'Ay, es bella la chica', pero caí, es bella. Dudo que haya un bebé más lindo. ¡Ay, la baba de la abuela!
Cada vez que daban notas era un festival de chistes y “pasadas de factura” que aumentaban el rating y las risas. Así fue que las convocaron a participar del ciclo “Malas muchachas” en C5N. Sus personalidades fuertes y lenguajes incendiarios, protagonizaban momentos desopilantes como cuando Sofía le preguntó “¿Por qué me mandaste a un colegio católico? Nadie me puede creer que sos creyente…”
Pero una tarde todo estalló. Sofía llegó tarde al canal y no contestó los llamados previos. Casán, visiblemente furiosa en vivo, amenazó con pedir que la echen del programa y denunció públicamente su “irresponsabilidad”. Sofía, desde la producción, recriminó: “¡Vieja loca! ¡No vas a ver nunca más a tu nieta!”, lo que evidenció el nivel del conflicto. Moria reveló que el enojo escaló porque Sofía había desaparecido por tres días, dejándole a su nieta Helena. La consecuencia inmediata fue la suspensión de la grabación ese día y el eventual alejamiento de Sofía Gala del ciclo, lo que provocó que madre e hija estuvieran un largo tiempo separadas sin hablarse.
En 2012 compartieron escenario en la obra Tres mitades y estalló la polémica porque en la obra se daban un beso en la boca. Claro, en la ficción no eran madre e hija pero para el espectador era fuerte ver la escena y muchos se escandalizaron. "No somos madre e hija en esto, somos dos mujeres que se enamoran", se justificó Moria. Y agregó: "Dentro del contexto de la obra, el beso tiene que ver. Da la casualidad que es mi hija y tengo que besar a mi hija, pero si Sofía se enferma, tengo que besar a otra actriz".
Con el tiempo, madre e hija volvieron a encontrar su camino juntos. Sofía se convirtió en una actriz reconocida y premiada, con una carrera que la alejó de la tele pero la llevó de las tablas porteñas al cine internacional. En 2017 ganó la Concha de Plata en el Festival de San Sebastián por su interpretación en Alanis, un retrato descarnado de una joven prostituta que le valió elogios de la crítica y el orgullo absoluto de su madre. Sofía se consolidó como una artista con voz propia, intensa, provocadora y auténtica. Moria, siempre orgullosa, la aplaudió sin reservas.
En los últimos tiempos, la relación entre ambas se percibe más serena. Moria siempre locuaz aprendió a no contar lo que su hija no desee que cuente de ella. Preserva a sus nietos y aunque a veces no puede con su orgullo y postea algún video de cuando busca a Dante en el colegio no cuenta todo todo el tiempo.
Cuando se confirmó que Sofía interpretará a su madre en la serie biográfica sobre la vida de Casán, la diva escribió con orgullo: “Nadie podría haberme interpretado mejor.” Hoy viven una relación mucho más armónica. Moria contó que tienen “reuniones bohemias”, donde se sientan a leer poesía o hablar de cine, lejos del ruido del espectáculo. En una entrevista con Pronto, Nico Peralta le preguntó: "¿El vínculo con tu mamá cómo es hoy?" y Sofía respondió: "Va cambiando todo el tiempo. Siento que estamos en un momento muy bueno con mi mamá, creo que por eso también acepté hacer esto de la serie de su vida. Imaginate que a cualquier personaje que hagas como actor no lo podés juzgar. ¿Y cómo hacés para no juzgar a tus viejos si no estás en un punto bueno?".
La madre que fue diva ahora goza del éxito de la hija. La hija que nació bajo la luz de un apellido famoso, nadó entre la permisividad y el escándalo, enfrentó sus demonios y se reinventó será la intérprete de su propia madre porque como confesó la misma Sofía su relación hoy vive "Ese punto donde el círculo se va cerrando, ¿no? Es cuando uno puede hacer el recorrido con sus padres de primero amarlos y creer que son Dios, después pelearte con la idea de darte cuenta de que en realidad son humanos que tomaron decisiones por vos, crecer y matarlos psicológicamente para crear tu propio punto de vista y finalmente aceptarlos, encontrarte con ellos nuevos y hasta ser agradecido, entenderlos y sublimarlos. Yo siento que estoy en ese momento".