EXPLOSIVO

La China Suárez contó cómo fue aquella primera noche con Mauro Icardi en París: "Fue mucho más romántico de lo que se imaginan"

La China Suárez elató el flechazo que vivieron en la capital francesa, desde el primer mensaje que la conmovió hasta el beso que confirmó una conexión que, según ella, “fue mutua y muy fuerte”.

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El amor, para La China Suárez, no empezó con un beso sino con una certeza. “Él me envió un mensaje en los momentos de mi vida en los que yo estaba bajo tierra”, contó frente a Moria, casi sin poder ocultar la emoción. Aquel mensaje —corto, inesperado, directo— decía simplemente: “Esa boquita”. Y fue el comienzo de una historia que, sin proponérselo, terminó llevándolos a París.

La actriz relató que antes del encuentro, la conexión ya estaba marcada. “Yo no podía explicar lo que me pasaba, no soy una mina tímida, pero estaba muy nerviosa”, reconoció. Para esa primera cita, eligió mostrarse tal cual era: “Me fui muy simple, sin maquillaje, zapatillas, un pantalón ancho negro y una camiseta larga blanca. Dije: bueno, si no le gusta así, ya está”.

Cuando llegó al hotel, asegura que los nervios le borraron hasta los detalles más básicos. “¿Sabés que no me acuerdo quién abrió la puerta?”, dijo entre risas. Pero sí recuerda lo esencial: la impresión que le provocó verlo. “Yo no sabía que era tan alto… llega a un lugar y es imposible no verlo”.

Apenas se encontraron, la química hizo lo suyo. “Me robó un beso… y dije ‘ah’… arrancó muy fuerte”, admitió. Y cuando Moria le preguntó si fue por “esa boquita”, ella confirmó con una sonrisa tímida: “Fue por la boquita…”. Pero más allá del impacto físico, la conexión emocional fue inmediata. “Me pasó que no podía disimular nada. No podía actuar. Fue muy genuino todo”, dijo. Según contó, él también se transformó: “Él me dice: ‘yo soy otra persona’, porque no entendía lo que me generaba”.

El encuentro transcurrió entre nervios, risas y una ternura casi adolescente. “Fue una noche mucho más romántica de lo que la gente se imagina… fue como habernos acostado sin hacer nada”, detalló. Y admitió que, en un momento, se quedó mirándolo: “Lo miraba así… y no me quería dormir”. La magia, sin embargo, llegó con un reloj marcado por la distancia. La China estaba filmando en Madrid y había viajado solo por 24 horas. “Me fui por el día y volví. Menos de 24 horas”, recordó. El regreso fue duro: “Ahí sí lloré… soy muy novelera”.

Esa vuelta a España la encontró confundida: “No entendía cómo podía ser que hablamos por WhatsApp dos meses, vivimos ese momento mágico, nos besamos, nos conectamos… y después cada uno tenía que volver a su vida”. Cuando Moria quiso ir al hueso y le preguntó qué la había llevado a estar tan vulnerable en aquel entonces, La China no esquivó la respuesta: “Estaba en una relación donde no me sentía deseada ni amada, estaba desgastada. Yo ya venía con culpa por haberme separado del papá de Rufi… me sentía un fracaso”.

Entre culpas, dudas, mensajes nocturnos y un encuentro de película, La China definió lo que vivieron con una frase simple pero contundente: “Fue amor. Muy fuerte. Muy mutuo. Una conexión que no pude explicar”.