Desde aquel 24 de enero de 1987 cuando nació Sofía Gala Castiglione, la única hija de Moria Casán hasta hoy la relación de madre e hija tuvo momentos de documental, reality, comedia familiar y película vanguardista. Desde ese día crearon, viven y mantienen un vínculo único y diferente, revolucionario y audaz, pero siempre sincero y leal a sus convicciones. Moria no solo es el sostén emocional de su hija, también una ayuda económica.
Con su estilo directo, Moria contó que no está enfocada en estrategias financieras ni obsesionada con multiplicar números. Ella va por otro lado, mucho más emocional y vital: “No soy muy de invertir, pero sí, estoy aprendiendo. Tengo todo bien armonizado, pero no me vuelve loca. Estoy en otra cosa: estoy en pasarla bien. Cuando vos decretés prosperidad, la tenés”.
En ese clima de honestidad brutal, llegó una de las preguntas más resonantes: ¿ayuda económicamente a Sofía? La respuesta no dejó margen de dudas: “Sí, todo el tiempo. Le dije que no quiero que gaste nada. Aunque ella tenga algunas cosas, le digo: ‘Te ayudo porque te quiero ayudar, porque te lo merecés, y no quiero nada, porque algunos errores no tenés por qué pagarlos vos. Entonces, yo te doy la buena vida’. Ella trabaja como loca, y obviamente, paga cosas de sus hijos y se paga cosas, pero le digo: ‘Despreocupate’”, aseguró en una entrevista con Tatiana Schapiro para Infobae.
Cuando le preguntaron a qué errores se refería, Moria fue fiel a sí misma, sin rodeos ni dramatismos: “Y... algunos errores que me equivoqué, porque podríamos tener el triple de plata que tengo por errores míos, que no le presté atención”. Y enseguida aclaró que nada de eso tiene que ver con Sofía: “No, no, para nada. A ella le hubiese gustado seguir Matemáticas o Economía. Y es buena con la plata”.
Hablar de Sofía siempre la moviliza. Y en ese cierre lleno de cariño, dejó una frase que resume todo ese vínculo inmenso: “Sí, divina”. Entre confesiones sobre dinero, aprendizajes y amor de madre, Moria volvió a demostrar que detrás de la diva hay una mujer profunda, reflexiva y, por sobre todas las cosas, genuina.