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Del primer beso en un club de barrio a una fiesta soñada: así fue la boda que el Pollo Vignolo aún recuerda "como si fuera ayer"

Sebastián "Pollo" Vignolo recuerda aquella noche inolvidable: la iglesia llena, la ausencia de Maradona, el vals, las sorpresas y la emoción de ver entrar a Paula, el gran amor de su vida.

Créditos: Archivo Pronto
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“Para mí fue una noche muy especial, porque me estaba casando con el amor de mi vida”. Con esa frase, dicha hoy, Sebastián "Pollo" Vignolo vuelve a abrir una puerta que lo transporta directo y sin necesidad del VAR a uno de los días más importantes de su vida. Su casamiento con Paula Planes, la chica que conoció cuando ambos eran apenas dos adolescentes que soñaban entre canchas, clubes de barrio y veranos interminables.

La historia entre ellos empezó "de purretes". Sebastián andaba por los diecisiete años y Paula había cumplido catorce cuando se cruzaron por primera vez en el club All Boys, donde ambos pasaban tardes enteras. Él vivía y respiraba fútbol: jugó en las inferiores de Vélez y llegó a integrar una selección juvenil junto a Sebastián Verón, Hernán Crespo y Juampi Sorin. Paula  soñaba con ser jugadora de vóley, sueño que cumplió jugando en Atlanta. Entre charlas largas y un primer beso tímido, vivieron un romance de verano. La vida siguió su curso y se separaron, cada uno hacia su propio destino.

Quince años más tarde, cuando ya nadie lo esperaba, Paula consiguió su número y le escribió: “Soy Paula, ¿te acordás de mí?”. . A los pocos días estaban viéndose otra vez y, como dijo él en aquel entonces, “fue como si nunca nos hubiéramos separado”. Esa conexión intacta los llevó a la boda que celebraron en el cumpleaños número treinta y tres del relator, primero por civil y después en la iglesia Santa Rita, en Floresta.

Ese día a la salida, todavía con la emoción brillante en los ojos, hablaron con Pronto. Sebastián dijo en ese momento: “La verdad es que me encantó que el cura Gabriel Arias haya desdramatizado un poco, nos haya gastado con que éramos los dos hinchas de un club tan chiquito como el All Boys, porque eso aflojó tensiones. Nosotros queríamos algo así, estamos muy felices…”. Paula sumó: “Yo estoy súperfeliz también. Íbamos a hacer algo íntimo para la familia, pero vino muchísima gente y estamos felices porque es gente que queremos. Fue muy emocionante, ahora vamos a disfrutar a full.”

La fiesta fue un despliegue clásico y generoso: Paula lució un vestido color champán de seda natural con canutillos, regalo de su papá, y Sebastián llevó un traje azul marino con gemelos de plata y corbatín al tono. Hubo cinco platos distintos, una mesa dulce de cuarenta y cinco metros de largo, barra de tragos y toda la decoración en blanco y azul. Los recién casados bailaron el vals, hubo una torta gigante con anillos para las solteras, un video con fotos de ambos cuando eran chicos y otro con mensajes de familiares.

La primera gran sorpresa llegó con el show de imitaciones de Martín Bossi, que entonces era conocido, pero no la figura masiva que es hoy. Su imitación de Charly García fue la más festejada y, como recuerda Vignolo, más de un invitado pensó que Andrés Calamaro estaba realmente ahí. El carnaval carioca explotó cerca de las cinco y media de la mañana y la fiesta terminó pasadas las seis. Al día siguiente, comenzaron su luna de miel en Buzios.

Hoy, con la vida avanzada y los hijos ya adolescentes, Pronto charló con Vignolo que volvió sobre esos recuerdos. Sobre el instante en que vio entrar a Paula en la iglesia, confesó: “Increíble, hermoso… cuando la vi entrar en la Santa Rita, que fue la iglesia donde yo estudié, fue conmovedor. Era un sueño, realmente era un sueño hecho realidad.” También recordó el detalle futbolero que le hubiera gustado sumar: “Me hubiese gustado ponerme la remera del All Boys, probablemente, o la de Pacífico, que es el club donde nos conocimos, cuando no teníamos nada, éramos pibitos.”

Al reconstruir la noche completa desde la perspectiva de hoy no evita la emoción. "Para mí fue una noche muy especial, porque me estaba casando con el amor de mi vida. Hoy seguimos juntos, con nenes de trece años. Me acuerdo que nos costó muchísimo hacer una fiesta, porque era difícil. Y me acuerdo de Martín Bossi, que era conocido pero no como ahora. Fue muy generoso conmigo. Arrancó haciendo de Calamaro, y muchos creyeron que era Calamaro de verdad.

Bossi y su imitación de Charly García

También se detuvo en una ausencia que todavía recuerda: “La mesa número diez era de Maradona. Yo tenía buena relación con Diego, había hecho relación con él en ‘La Noche del Diez’. Vinieron los amigos del Diego, pero él no pudo venir. Para mí era importante que esté. Fue el gran ausente.

Vignolo junto a Gustavo López y el Colorado Liberman

La melancolía por la ausencia de Diego en la fiesta y en la vida, da paso a una sonrisa cuando agrega un un detalle muy suyo: “Debe haber sido la última fiesta en la que me quedé hasta el final, porque todos me cargan con que yo me voy rápido. Fue la última en la que aguanté.

Cuando termina de repasar esa noche, lo hace con la claridad de quien sabe que algunas postales quedan tatuadas en el alma: “Fue una noche especial que todavía hoy recuerdo como si fuese ayer.” Es que esa boda no fue solo una celebración, sino el inicio de una vida que, de algún modo, ya estaba escrita desde aquel primer beso adolescente en un club de barrio.Un beso de esos que todavía se sienten como un verdadero golazo de la vida, donde no hay posiciones adelantadas ni árbitros arreglados, sino solo vida y vida linda.