Paloma Fort está preparada para dar un nuevo paso en la batalla judicial que mantiene desde hace quince años para lograr demostrar quién fue realmente su padre. La hija menor de Aschira asegura desde 2009 que, aunque en su DNI figura como hija de Felipe Fort (abuelo de Ricardo y fundador de la fábrica de chocolates), su verdadero padre habría sido Carlos, uno de los hijos de Felipe por lo que Eduardo, Jorge y Ricardo serían sus hermanos. Según sostiene, recién hace tres años logró ubicar el cuerpo de quien asegura es su progenitor en un cementerio de Pilar y ahora se dispone a pedir su exhumación.
Más allá del derecho a conocer su identidad, el fallo judicial podría modificar el mapa accionario de la empresa. Hoy, como hija de Felipe, Paloma heredó un departamento. Pero si se comprobara que es hija de Carlos, le correspondería un porcentaje de la compañía, tal como ocurrió con los otros hijos de él: Eduardo, Jorge y Ricardo (hoy representados por Martita y Felipe).
En diálogo con La Nación, Paloma admitió que el proceso es delicado: “Es complicado interrumpir el descanso de una persona”, dijo al referirse a la posible extracción de muestras para un cotejo de ADN. Aun así, confirmó que avanzará: “Se va a hacer todo. Esperamos al juez y a la entidad que va a hacer todo”. La decisión no la toma desde la liviandad: “Estoy muy triste de llegar a este punto”, confesó.
Hace cinco años que Paloma vive en España junto a su marido —con quien lleva dos décadas casada— y rodeada de una vida tranquila: “Estamos con nuestros tres perros y gallinas, tenemos una huerta y árboles de olivas. Trato de que mi día a día sea lindo, de sonreír por lo que tengo, por con quién estoy y dónde estamos”, relató ante la periodista Nieves Otero. También reconoció que esa serenidad convive con una carga emocional difícil de sostener: “A veces es difícil… da igual dónde estés, todo va con uno adentro y aprender a vivir con ello es bien difícil”.
La situación llegó a afectarla profundamente y hoy continúa bajo tratamiento médico: “Entre toda mi historia con mi madre, más todo esto, ya no podía más ni veía nada positivo. Desde entonces estoy medicada por depresión crónica alta. Tengo psiquiatra y psicólogo”, explicó.
En todo este proceso, Paloma asegura que nunca tuvo contacto con la familia Fort y que uno de los golpes más duros fue enterarse, después de muchos años, que Carlos no había sido cremado, tal como le habían dicho. “Estúpidamente le creí a mi madre que me dijo que estaba cremado. La otra parte lo supo todo el tiempo pero no dijeron nada. Así nunca se sabría la verdad”, afirmó.
También recordó sus breves charlas con Ricardo Fort, quien falleció en 2013: “Hablamos en dos ocasiones, pero él vivía con pánico de que le cortaran el dinero que le tocaba de la fábrica y por eso no se ponía de mi lado. Él sabía de la vida de su padre con otras mujeres y que yo era su hermana”, aseguró.
La historia de los Fort es compleja: si bien Felipe fundó la fábrica en 1912, fue Carlos quien la transformó en un negocio millonario. Por eso, cambiar la filiación de Paloma no sería solo un dato personal: sería un movimiento que alteraría la estructura hereditaria de una de las empresas familiares más emblemáticas del país.