ENTREVISTA PRONTO

Rodolfo "el Tano" Ranni, sin filtros: “Soy muy vergonzoso, aunque la gente crea lo contrario”

Mientras presenta “Negociemos, una historia de amor”, Rodolfo Ranni, el Tano, repasa su carrera, recuerda a Alberto Olmedo y Jorge Porcel, esquiva polémicas y revela su costado más tímido.

Escrito en ESPECTÁCULOS el

Rodolfo Ranni volvió al teatro con "Negociemos, una historia de amor", y lo hizo acompañado por alguien muy especial para él: Marta González. Con 87 años y mucha vida vivida hablar de ese reencuentro lo emociona. “Con Marta somos amigos desde hace sesenta años. Hemos trabajado muchísimo juntos. Hacía veinte años que no compartíamos escenario; lo último fue "El gran deschave". Para los dos es un momento muy particular, porque de verdad nos queremos mucho y en el escenario nos entendemos de una manera muy especial”, cuenta, dejando claro que la química entre ellos no se pierde aunque pasen las décadas.

Ranni y Marta González  protagonizan una comedia tierna y divertida sobre segundas oportunidades, escrita por Alicia Muñoz y dirigida por Ernesto Medela

La obra toca temas profundos como las negociaciones del amor maduro, pero él aclara que no tiene nada que ver con su vida real. “Son dos personajes, y el que está enamorado es una persona sola; la otra no lo sabe. De todas maneras, lo bueno del teatro es que no tenga nada que ver con uno. Nada de lo que digo o lo que pasa en la obra tiene que ver conmigo personalmente. Si hago de asesino, no salgo a matar gente”, afirma, fiel a su estilo directo.

Ranni y Marta González harán temporada en Carlos Paz

Al hablar de Marta y del momento que ella atraviesa con distintos problemas de salud, la admiración se cuela entre sus palabras. “Marta es una leona. Por cómo actúa, no tiene ningún problema. Hay que mirar para adelante, siempre. Ella es una persona que mira para adelante. Y yo también.”

Ranni nació nació el 31 de octubre de 1937 en Fassana, un pueblito de Italia, cerca de Trieste.

Con una carrera inmensa, en la que se movió del drama a la comedia sin escalas, sorprende cuando asegura que ningún personaje lo marcó. “Uno trabaja y no tiene nada que ver con uno”, dice, y enseguida comparte una anécdota deliciosa sobre Dustin Hoffman y Laurence Olivier en Maratón. “Hoffman salía a correr 20 kilómetros antes de entrar al estudio porque hacía de maratonista y llegaba agotado. Olivier lo miró y le preguntó por qué hacía eso. ‘Porque soy maratonista’, dijo Hoffman. Y Olivier le respondió: ‘¿Y si probara a actuar?’. Yo tengo que actuar que soy maratonista, no serlo. Hacerte creer que lo soy es mi trabajo.”

Rodolfo Ranni participó de las comedias picarescas de Gerardo Sofovich

La nostalgia aparece cuando recuerda sus años junto a Olmedo y Porcel. “Trabajé muchísimo con el Negro y con el Gordo. Fue un momento glorioso del cine nuestro. Y además siempre pensé que no existe la especialización en mi trabajo: no creo en el actor cómico, el actor dramático, el de cine… El actor tiene que hacer todo bien; para eso le pagan.”

Con Federico Luppi en el clásico "No habrá más penas ni olvido"

Su fama de hombre frontal, de “Tano sin filtro” no es algo que él analice demasiado. “Nunca pensé en eso. No tengo ningún problema en el medio con nadie, todo lo contrario. Lo que pasa es que cuando digo algo, o pienso algo, se me nota en la cara. La gente a veces se confunde. Soy muy vergonzoso, al revés de lo que muchos creen.”

Cuando se le menciona el episodio con María del Carmen Valenzuela, corta rápido y con respeto: “No hablo de ese tema. Yo no tengo ningún problema con la señora Valenzuela.”

Lejos de las polémicas, él prefiere que su vigencia se explique por algo más simple: trabajar. “El talento tiene que estar en el escenario. Soy un actor atípico: no estoy mezclado nunca en nada. Yo trabajo y me voy a mi casa. A veces salgo del teatro antes que el público. Mi vida personal no tiene nada que ver con mi trabajo. Lo único que hago en el escenario es trabajar. Todo lo demás forma parte de algo en lo que nunca participé.”

Junto a Osvaldo Miranda, Alfredo Alcón, Solita Silveyra y Norma Aleandro

La conversación deriva hacia su otra pasión cotidiana: la cocina. Sus hijas aseguran que prepara el mejor asado del mundo y que su tuco es sencillamente inigualable. Pero Ranni baja el tono épico enseguida. “En mi casa no hay platos estrella… y tampoco estrellas. Cocinamos de todo, desde comida china hasta árabe. Las mejores empanadas árabes de la Argentina las hace mi mujer; el relleno lo hago yo, claro. Pero no es una pasión: es algo cotidiano.”

Rodolfo Ranni lguna vez soñó con dejar la actuación y cocinar junto a su pareja en un restorán de diez mesas

Y cuando se le pide un consejo para ese joven Ranni que soñaba con ser actor, responde con la misma honestidad que lo caracteriza: “No soy de dar consejos y creo mucho en el destino. Tendría que contar mi vida para explicar por qué estoy acá hoy y soy actor. No me aconsejaría a mí mismo. Trato de ser lo más humilde, recto y honesto conmigo. Pero consejos… no doy consejos.”