Mientras se prepara para enfrentar la competencia directa de Moria Casán, Georgina Barbarossa se mostró tan auténtica como se la ve en pantalla. Invitada al ciclo Agarrate Catalina (La Once Diez/Radio de la Ciudad), la conductora charló con Catalina Dlugi sobre su presente profesional, su mirada sobre la televisión y también sobre cómo se ve a esta altura de su vida.
Consultada por la inminente llegada de Moria a la pantalla de El Trece —en el mismo horario que su programa—, Georgina fue sincera: “Yo la quise mucho a ella, pero el vínculo se cortó. Es una mujer bárbara, muy talentosa, inteligente, rápida y con una impronta increíble. Así que yo creo que va a hacer un muy buen programa”, aseguró con afecto, dejando claro que no hay resentimientos.
Segura del lugar que ocupa en Telefe conductora no se siente amenazada por la llegada de Moria al canal de la competencia. “Cuando tenés buena competencia, vos crecés. No es lo mismo trabajar con un actor mediocre que con uno bueno. En la tele es igual, la gente merece opciones y eso nos exige siempre”, aseguró
En otro tramo de la entrevista, Barbarossa sorprendió al hablar de cómo se imaginaba a esta edad y su relación con el paso del tiempo. “Pensaba primero que me iba a dejar las canas. Pero no, a mí me quedan horribles, tengo cara gris, no tengo pelo blanco como mi mamá”, confesó entre risas. Cuando Dlugi comentó que no podría ser una silver girl, Georgina siguió el juego: “Me quería hacer la de Meryl Streep, con ese corte cuadrado. Pero horrible. Me lo dejé en la pandemia y dije: esto no es para mí. Pensé que iba a ser una abuelita en su casa tejiendo y no. Pensé que iba a estar en Córdoba. Siempre dije: ‘Cuando me vea en Córdoba, me retiro y me dedico a mi huerta’. Bueno, y acá estoy. Con el cul… para arriba y arriba para abajo”.
Dueña de una vitalidad contagiosa, la actriz contó que se siente más joven que nunca. “Siempre me siento de 27 años. Está buenísimo. Después cuando me miro en el espejo me doy cuenta que no, pero…”, bromeó. Dlugi destacó su frescura y apariencia, pero Georgina no esquivó la autocrítica: “Me gustaría… No tengo que decir esto porque no es buen ejemplo, pero tengo unos kilitos de más. Pero a todas nos cambia el cuerpo”. Y enseguida, con esa mezcla de humor y ternura que la caracteriza, se corrigió: “No sé si soy muy criticona, pero cuando soy inteligente y pienso: ‘Dejate de joder, Georgina. Tenés 70 años. Estás bárbara’”.