Desde hace casi tres décadas, el nombre de Marcelo Tinelli está asociado a la fama y al éxito. Durante años fue el dueño del rating con programas que marcaban el pulso de la televisión y la agenda mediática gracias a su olfato único para unir lo popular con lo masivo. Aunque es uno de los hombres más conocidos de la Argentina siempre logró conservar esa impronta de chico que vino de Bolívar, el hombre que logró alcanzar el éxito sin portación de apellido.
Si en lo laboral lograba convertir en rating y ganancias todas su propuestas, en lo personal parecía haber logrado algo inusual en hombres con "varias gestiones": la buena convivencia entre sus cinco hijos, fruto de la relación con sus tres exparejas, y la aparente armonía entre ellas. Ese mundo ideal estalló hace unas semanas. Todo comenzó con Juana, hija de Paula Robles, denunciando amenazas. Su hermana Cande, lejos de solidarizarse, contó que "Juana no tiene ni idea de mi vida".
En medio del terremoto se sumó la voz de Soledad Aquino que en sus redes publicó un letal mensaje. “No pidan explicaciones con este tema de Juana, que no es nada mío… No tengo la más mínima idea… la mamá no es digna de mi afecto y cariño…”, lanzó. Detrás de su frase hay una complicada historia que comenzó hace más de 30 años.
Lejos de esa infancia en Bolívar de Tinelli, Soledad Aquino pasó su niñez en un departamento de Suipacha y Arroyo. Vivía junto a sus padres, sus cinco hermanos y sus abuelos. Creció en un ambiente lleno de arte español, junto al Museo Fernández Blanco que dirigía su abuelo paterno y viendo ensayar a figuras como Nati Mistral y Lola Flores. Esa infancia se ensombreció por la tragedia de la muerte de un hermano.
Al terminar la secundaria, inició Museología en el Cabildo, pero la carrera le resultó aburrida y abandonó. Se inscribió en Publicidad y decidió entrar a la televisión para saber más de su carrera. Fue en Badía y Compañía, donde conoció a Marcelo Tinelli, un periodista deportivo joven y "desgarbado pero irresistiblemente simpático.
"No me olvido más. Yo no lo conocía para nada, ni siquiera sabía que él transmitía fútbol porque a mí me copaba el rugby. Me quedé trabada... pensé ‘ahí está el que me gusta pero este chico debe ser de la farándula’. Y yo no quería saber nada con esa gente". Pese a las resistencias, una salida organizada por un bailarín los unió para siempre. Al tiempo se fueron de vacaciones con los Badía a Brasil y organizaron el casamiento. Habían estado seis meses de novios. La convivencia no era difícil. “Siempre una contestada en el matrimonio existe. Pero no aguantamos mucho tiempo peleados. O se tienta él o me tiento yo”, contaba Soledad.
Superaron juntos el inmenso dolor de perder a su primer hijo, con una gestación de ocho meses. En 1988 nació Micaela y en 1990 , Candelaria, y Soledad asumió su rol de compañera, buscaba a Marcelo por las noches y en una entrevista en Gente en 1991 no ocultaba su profunda admiración: "Es un tipo muy inquieto. Siempre va a tratar de crecer. Yo creo que va a llegar a altos objetivos. El consigue todo lo que quiere. Lo veo equilibrado, firme y seguro".
Pero “Ritmo de la noche” trajo consigo a Paula Robles, una talentosa bailarina que se convertiría en el segundo gran amor del conductor. La cronología es la clave: cuando el flechazo con Robles ocurrió, Tinelli y Aquino todavía compartían casa. El dolor de Soledad, expresado años después, es tan visceral que aún resuena: "Me dolió muchísimo. Sentí la puñalada en el pecho. Ella llegó a la vida de Marcelo cuando todavía estábamos juntos", contó Aquino. Robles no era una desconocida: "Yo a ella la veía todo el día, charlábamos, le convidaba cigarrillos", contaría la mamá de Mica y Cande en el programa “Mamás felices” en el 2022.
El quiebre definitivo se concretó alrededor de 1993. “Al principio fue un horror. Lloraba todo el día, iba a terapia todos los días. Nunca pensé en separarme. Marcelo me agarró un día y me dijo que no me amaba más. Y tenía todo el derecho de estar con alguien que veía todo el tiempo, porque la veía más que a mí. No puedo mentir porque fue muy inmediato. No la dejaba entrar a casa al cumpleaños de las chicas”
El blanqueo de Tinelli con Robles fue casi inmediato. Se casaron en 1997, con Paula embarazada de Francisco, el primer hijo de la pareja. Soledad, devastada, tuvo que reconstruirse en medio del éxito arrollador de su exmarido. Ella misma recordó haber actuado con despecho: "Fui una guacha con ella, no la dejaba entrar al cumpleaños de las chicas".
A Soledad le quedó una herida abierta que, a veces, sangraba en público. En 1996, en una entrevista con Clarín, le preguntaban si le molestaba ver a sus hijas con Paula Robles y que se dijera que rts como una familia. Su respuesta fue dura. “Además de una estupidez, me parece una falta de respeto hacia mí, hacia Marcelo y hacia las chicas, porque no son una familia. Ella no es su mamá. Yo siempre uso un refrán que dice, el lugar de una empieza donde termina el del otro. Eso está mal porque es una mentira. Yo no quiero para las chicas un padre. Yo busco una pareja, un hombre al lado mío que se lleve bárbaro con ellas, pero que quede claro que su papá va a ser siempre su papá”.
Al año siguiente, el mismo medio volvió a preguntarle por el mismo tema. “Con Paula hablamos seguido por teléfono. Le pregunto por las chicas cuándo se la llevan al campo. Está todo bien. Creo que ya nos amoldamos todos a la situación, sobre todo las nenas”. El periodista le preguntó le costó aceptar que Tinelli saliera con Paula. “No me costó por ella, sino por mí. Soy la primera separada de mi familia en muchas generaciones. Mis padres siguen casados. Somos un clan muy tradicional. Por eso me costó asumirlo. Me cambiaron el casete”
¿Tus hijas te hablan de Paula?, quiso saber Silvina Demare, quien la entrevistó. “No, de ella no. Me cuentan del campo, con quiénes jugaron. Pero a ella la quieren mucho. Debe ser una buena compañera para Marcelo. Tiene cara de ser buena persona”. Demare le recordó que “Ahora hablas como si fuera tu amiga, pero en un momento te enojaste bastante”. Sin dudar, Aquino le aseguró “No, yo me enojé cuando en una revista los pusieron a ellos cuatro como si fueran una familia. Y eso es mentira. La familia es el padre, la madre, los hijos. Uno puede armar una relación y quererse como si fuera parte de una familia, pero no son una familia. Lo mismo pasaría si yo estuviera con alguien”.
Años después en una nota con Pronto, Soledad aseguraba que Guillermina Valdés en ese momento pareja de Tinelli “es divina. Siempre nos vemos, vamos comer” pero cuando le preguntaban por Paula su reacción era diferente. “Nunca tuve mucha relación. Fue hace tanto tiempo… Además yo en ese momento tenía que sanar primero con Paula”. Sin embargo cerraba con un “es una buena mina”.
En el 2024, Soledad publicó una foto vintage de ella y Tinelli en el programa de Badía. “Fuiste su primera mujer y madre de sus hijos, siempre perfil bajo y amorosa”, arrancó una usuaria y siguió con un "Perdón, pero odié a Paula en su momento”. Lejos de pasar por alto el comentario, Aquino reaccionó con emojis de corazones y aplausos.
Cuando el conflicto de las hermanas estalló hace unos días, la herida de Aquino volvió a sangrar. En una entrevista telefónica con Intrusos, Soledad fue categórica sobre la madre de Juanita: "La mamá [de Juana] no es digna de mi afecto y cariño" y explicó que "Perdonar es divino, y yo soy católica, pero una cosa es perdonar y otra es querer". Desde el piso le preguntaron “¿Vos pensás que Paula Robles destrozó tu familia?” le preguntaron y sin titubear contestó “Es fuerte lo que decís, pero sí".
Frente a la virulencia de los dichos de Soledad, las otras partes optaron por la reserva. Paula Robles eligió el silencio, publicando apenas un críptico mensaje de Alejandro Jodorowsky en Instagram, interpretado como una indirecta a su exesposo o a la situación: "Huye del egoísta. Cuando la mente tiene hambre de ser única, se come a cualquiera". Marcelo Tinelli, por su parte, evitó la confrontación directa sobre la infidelidad, asumiendo una culpa general para preservar el frágil equilibrio familiar. En sus redes, eligió pedir disculpas por el dolor causado a sus hijos: "Si a alguno he lastimado con mis actos, les pido disculpas. Amo a mis 5 hijos... Me duele fallar como papá, si es que alguno lo ha sentido así. Les pedí disculpas a todos y se las pido por acá, porque el tema ya es público".
A la vista de lo ocurrido parece que aquella puñalada en el pecho todavía no sanó del todo. Es que el tiempo no siempre borra las heridas, simplemente enseña a convivir o a resignarse a ellas.