Profesional, formada, cálida y siempre buena gente, Marcela Feudale deja su impronta por donde pasa. Periodista, locutora, licenciada en historia y docente universitaria, su vida es mucho más que una excelente voz y una risa inconfundible. Este año decidió dejar Lam para iniciar una nueva etapa en Radio 10 como conductora de Feudalísima. Hoy 11 de diciembre cumple 63 años, buen motivo para contar algunos datos de su vida no tan conocidos.
Cuando era muy chica soñaba con ser... cajera
Con su hermana jugababan a ser cajeras con papeles viejos. "Eso era -imaginariamente- atender gente que realizaba trámites o pagaba cosas… Jugábamos al kiosco en un armario donde poníamos un banquito y vendíamos lo que había adentro. Después quería trabajar en una boutique y a la vez pensaba como sería mi vida en el año 2000, sacaba cuentas de la edad que tendría y pensaba si estaría casada o con hijos. No pensaba en alguna profesión en particular desde pequeña. Si a los 13 años empecé a pensar en la radio cuando a mi hermana le regalaron un grabado" y jugábamos a que hacíamos programas de radio", le contó a esta periodista en una entrevista del 2023.
Fue ayudante de Cátedra en la USAL de la materia Introducción a la Historia
"Pude hacerlo por poco tiempo por falta de tiempo y no me redituaba un salario que me permitiese dejar lo que hacía. Ser docente no es pavada, necesitás tiempo para preparar las clases, capacitarte, atender las necesidades de los alumnos, actualizarte en datos y bibliografía. Comprendí que hay que dedicarle muchas horas Lamentablemente dejé cuando me ofrecían la cátedra de Historia del Mundo Contemporáneo que es lo que más me gusta. Pero, todo no se puede y para hacerlo mal, preferí dejarlo. La docencia es una gran deuda pendiente.
Su extraña manía
"Sumo los números de las patentes que frenan adelante mío… al pedo pero sino me muero. Cuento los azulejos o rayas en el techo, o sillas que hay en salas de espera o consultorios, si me llaman antes de que termine de contarlas me desespero"
Según contó además "Siempre tengo miedo de olvidarme algo cuando me voy de algún lugar. Reviso todo varias veces. El tema es que si no lo hago, seguro me olvido algo".
Un pasatiempo que se transformó en emprendimiento
"Tejer, lo hago desde muy chiquita. Me enseñó mi abuela, claro que me enseño el punto jersey (un derecho y un revés o “uno para arriba y uno para abajo” como le sigo diciendo yo). Y en pandemia me puse a tejer para mí y me di cuenta que me descargaba la ansiedad y que al mismo tiempo se convertían en pequeños proyectos que podía terminar en pocos días, en un momento en que pensar en proyectos era confuso y difuso. Me di cuenta que abrir una página podía darme la posibilidad de tejer y vender y si bien no es algo que me llene de dinero, he vendido bastantes. Los hago con mucho cariño y me encanta hacer nuevos diseños. Todavía lo sigo".