Mientras vive un gran presente profesional ya que su paso por Masterchef Celebrity la colocó en un lugar de privilegio tanto en su carrera como en el cariño que revalidó del público, Marixa Balli disfruta el momento en voz baja y sin hacer mucho ruido. Es que la cantante y bailarina conoce el mundo del espectáculo por dentro y sabe que cuanto más ruido, más envidia se levanta alrededor.
De eso habló con Pronto y reveló por qué no tiene amigos en el medio. "Toda la vida la remé sola y mis objetivos siempre los conseguí sola. Entonces a veces me pongo en el lugar de otra persona y digo: ´Ay, voy a ayudar a esta persona porque creo que necesita tal cosa´. Está bueno también alguien que quiera ayudar a otra persona pero resulta que esa persona después te caga. Viví varias experiencias de ese tipo y dije: ´¡Chau!´. Que cada uno arme su futuro y se las arregle como pueda porque hay gente muy desagradecida", expresó en charla con el periodista Nico Peralta.
"¿Te llevaste grandes desilusiones por lo que estoy escuchando?", consultó el redactor de Pronto y Marixa respondió: "Sí, sí. Estos últimos años fueron de mucha desilusión o a lo mejor lo que me pasó con mi hermano me hizo ver la vida de otra manera, me la hizo ver más real. El país también que no ayuda y la gente está muy nerviosa por todas las cosas que están a la vista de lo que pasa y el hecho de que no puedan llegar a fin de mes. Es muy doloroso también. Pero yo tampoco me puedo poner en el lugar de toda la gente, de todo el mundo. Sí estoy a full con el tema del maltrato animal".
¿Si de Masterchef se hizo algún amigo puntual? Al respecto, Marixa contó: "Nos llevamos bien todos pero no sé si en el ambiente artístico existe la amistad. Es un lindo grupo y nos llevamos todos muy bien. Es un grupo muy amoroso". Y fue entonces cuando explicó por qué no tiene amigos reales en el ambiente.
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"No, no, en el medio no. Sí te puedo nombrar a Marina Calabró, que ya la considero una amiga. Pero no. Así amigos famosos, como para decir si te voy a contar lo que me está pasando y tener un secreto, no. No confío mucho. A esta altura de mi vida, ya pasé por todo y no tengo más ganas de enojarme con nadie".
Y cerró: "Uno es dueño de su silencio y esclavo de sus palabras. Entonces, yo me relajo y a lo mejor te cuento algo que no quiero que lo cuentes y después lo terminan contando. Cuando hablo, trato de que no me importe lo que digo porque confío que la otra persona si lo dice o no lo dice, ya no me importa. Mis amigos íntimos no tienen nada que ver con el medio".