La reconocida influencer y ex participante de Gran Hermano, Coti Romero, participó en una conversación profunda en el programa "La Sesión". Durante la entrevista, abrió su corazón acerca de los cambios personales tras su paso por el reality, revelando una etapa de gran vulnerabilidad marcada por la relación con su cuerpo, el odio en redes sociales y cómo eso la llevó a dudar de su propia identidad.
Coti describió su experiencia post-fama como un proceso donde los discursos ajenos quebraron su seguridad interna. Confesó que, al principio, intentó negar que las críticas le afectan, hasta que la situación se volvió insostenible: "Me empecé a dar cuenta de que había algo que no estaba bien, de que me estaba afectando, pero decidí como decir no... hasta que en un momento me di cuenta de que me estaba afectando mucho más y ahí empecé a creerme todo eso que me decía la gente y como a dudar de lo que yo misma era". Esta crisis la hizo sentir "como si las paredes empezaran a derrumbar y no había como una base", entrando en un conflicto donde ya no entendía quién era ni por qué generaba esas reacciones en los demás.
La exposición masiva alimentó pensamientos destructivos que Romero no pudo comunicar a tiempo. La influencer detalló que su cabeza se retroalimentaba de los comentarios negativos, repitiéndose a sí misma: "Vos sos mala, sos gorda, no vas a tener éxito en lo que hagas y todas cosas malas, toda esa índole". Esta angustia la llevó a desarrollar conductas de riesgo, revelando que comenzó con las autolesiones para intentar gestionar su malestar psíquico:
"Empecé con las autolesiones porque claro yo quería como concentrarme en otro dolor y no en ese dolor que me estaba causando lo que decía la gente sobre mí y es horrible pero me pasó de querer cortarme y me concentro en eso".
En relación a los trastornos alimenticios, Romero describió cómo la presión estética y el estrés impactaron en su organismo. Relató que, tras atravesar una infidelidad pública (Alexis "Cone" Quiroga", a quien conoció en GH), su cuerpo sintomatizó el dolor de manera extrema:
"Pasé un momento muy difícil que se me cerró la garganta y no podía, no entraba la comida en mi organismo, no tenía hambre, no quería... y en ese momento claro la gente decía ay pero está re linda ahora que bien que le vino todo esto en un peor momento".
Esta paradoja la llevó a concluir que la imagen de felicidad asociada a la delgadez es "absurda", ya que en sus momentos de mayor belleza física para el afuera, era cuando peor la estaba pasando internamente.
Sobre su pasado, analizó cómo los mandatos de su infancia en un pueblo pequeño influyeron en su dificultad para mostrarse vulnerable. Al ver que su hermana mayor sufría bullying y que su madre debía defenderla, Coti decidió desde niña que ella debía ser la "fuerte": "Sin preguntar nada yo decía ok a mí no me va a pasar, yo no voy a dejar que mi mamá sufra por esto... listo yo me tengo que defender sola, yo no quiero que me pase esto, y capaz eso después se fue haciendo algo muy normal en mí". Este rol de hija independiente y "ejemplo" la llevó a ocultar sus problemas durante años, incluso llorando en silencio para luego salir y fingir que todo estaba bien.
Tras esa experiencia, Coti Romero se encuentra en un proceso de sanación apoyado en la terapia EMDR y un cambio radical en su relación con el entorno.
"Hoy en día me amo de una forma como que me abrazo, es como digo cómo pude haberme lastimado a mí misma, cómo pude haberme hecho sentir así, cómo pude haber permitido que esos comentarios me afecten cuando este es mi cuerpo".
Al elegir la pregunta del "corazón" en la sesión, concluyó que su mayor desafío actual es aprender a volcar en sí misma el cuidado que suele dar a otros: "Hay muchas cosas que todavía no aprendí y creo que es que hay veces que doy mucho más al resto y no a mí... tengo que aprender en todo ya sea en una relación de amistad una relación de pareja como que también existo yo".