Lejos muy lejos de aquella niña que fue en Patito feo, Laura Esquivel compartió en sus redes un mensaje personal para contar el problema de salud que atravesó y que la obligó a frenar. “El 17 de marzo tuve que aprender a hacer silencio”, escribió al comienzo. Luego explicó el diagnóstico: “fatiga vocal. demasiado trabajo. demasiada exigencia. ¿normal? y sí… en estos tiempos que va todo rápido y hay que hacer mil cosas… pero nunca me había pasado”. También agradeció a los especialistas que la acompañaron durante el proceso y resumió el impacto que tuvo para ella: “mi voz. mi instrumento. mi comunicación”.
En su relato, la cantante recordó un momento puntual que marcó ese período. “Nunca me voy a olvidar el día que salí del consultorio. Pasé por una rotisería y me compré una ensalada. Me fui al Jardín Botánico a llorar un poco, a leer y a tratar de entender qué me estaba pasando”. A partir de ahí, aparecieron las dudas: “tantas preguntas… ¿qué hice mal? ¿por qué me pasó justo ahora? ¿qué tengo que hacer para estar mejor? ¿volveré a cantar pronto?”.
"Lo más importante, me perdoné. Por no escucharme. Por no saber parar a tiempo”
El silencio que ayudó a encontrar nuevos sonidos
Con el correr de los días, Laura contó que empezó a observar lo que la rodeaba y a procesar la situación desde otro lugar. “Siempre fui una observadora de la vida, de los barrios, de las personas”, escribió, y explicó qué descubrió en ese tiempo. “Las flores crecen en los lugares más inesperados e increíbles” y “cuando tenemos que callar, otras puertas se abren”. En ese silencio, detalló que encontró nuevos espacios creativos: “empecé a tocar la guitarra, a leer, estudiar, escribir y componer lo que viene en mi próximo universo”.
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“El 17 de marzo tuve que aprender a hacer silencio”
Finalmente, enumeró los cambios que decidió hacer para cuidarse: “cambié hábitos, comer sanito, tomar agua, decir que no a espacios ruidosos”, además de seguir entrenando. También destacó un punto clave del proceso: “lo más importante, me perdoné. Por no escucharme. Por no saber parar a tiempo”. Para cerrar, llevó tranquilidad sobre su evolución: “por suerte pude cantar, siempre acompañada por el proceso de reeducación vocal”, y agradeció lo aprendido durante este período.