Le quedan pocos días para terminar la temporada teatral en Carlos Paz, donde se presenta con la comedia Inmaduros en el Teatro Melos, y Osvaldo Laport ya está comenzando a hacer el cierre del verano. antes de regresar a Buenos Aires, habló de todo con el periodista Nico Peralta para Pronto.
Y se refirió a un capítulo doloroso de su vida, que pocos conocen: las repentinas muertes de sus hermanos en muy poco tiempo, lo que lo llevó a hacer un enorme trabajo de duelo. "Perdí a dos de mis hermanos hace muy poco y no pude estar en la partida de ninguno de los dos. Sé que todavía estoy transitando la fragilidad de los duelos. Cuando sucedió lo del accidente de mi amigo Roly Serrano, sentí que mi alma se caía a pedazos", aseguró.
-¿Tus hermanos eran más chicos que vos?
-No, mayores pero muy cercanos en edad, con muy poca diferencia. Curiosamente, anoche en la cena hablábamos de eso: voy a cumplir 69 años y Daniel, que era escultor, falleció a mi edad y eso fue hace dos años. Y Luis, el más grande de los tres, falleció el año pasado con 71. O sea que estábamos ahí los tres. Me quedó mi hermana Jaqueline, que vive en Uruguay. Y están mis sobrinos, hijos de mis hermanos, por supuesto.
-¿Tus hermanos padecían alguna enfermedad o fue de repente?
-No, la vida, la vida... Por eso en Inmaduros termino diciéndole al personaje de Ale Müller: “La respuesta es la vida”. Mi viejo decía mucho: “Es la vida, negro”. Lo de mis hermanos fue increíble. Recuerdo que estaba rodando la película Hombre muerto en La Rioja, en lugares inhóspitos y donde no había nada de señal y el celular se usaba solo para sacar fotos y nada más. Curiosamente estaba Roly Serrano conmigo en esa película y la escena que íbamos a rodar era una procesión, con una imagen cristiana, religiosa. De pronto, estaba en el motorhome esperando que acomodaran a todos los extras, que eran habitantes del pueblito en el que estábamos rodando. Hacía un calor de cagarse y Rolito estaba sentado debajo de un árbol. De repente, mi teléfono hizo: “Pin”.
-¿Qué pasó?
-Fue como una campanita y me extrañó. Dije: “¿Qué es eso? Qué raro”. Ahí nunca había señal. Entonces, lo prendí y comenzaron a caer muchas llamadas telefónicas perdidas. Y un mensajito de texto, no de WhatsApp, de una amiga de la infancia en Uruguay en el que decía: “Ova, lamento lo sucedido”. Uno de los productores me llevó en su auto por ruta en el medio de la nada para tratar de comunicarme y buscar alguna señal. Ahí logré hablar con Viviana y Jazmín y me enteré de que había fallecido mi hermano el escultor. El que tenía 69 años, como tengo yo hoy yo. Hoy tendría 71 y Luis, 72.
-¿Pudiste viajar?
-No. Se estaba flexibilizando todo lo referido a la pandemia pero era imposible viajar, llegar y todo eso. Ya había fallecido el día anterior, no se podían comunicar conmigo y me quedé rodando la película. Lo curioso es que el filme se llama Hombre muerto. Después, con mi hermano mayor, Luis, todo pasó el año pasado. Estaba rodando la película con Miriam Lanzoni que se llama Partida. Es muy curioso los títulos de las películas, ¿no? Lo analizo y entiendo que todo tiene un significado.
-¿Estás transitando las despedidas, los duelos?
-Sí, sí pero bien. Estoy bien. Obviamente que los duelos son muy personales porque el tiempo de uno no es el tiempo del otro. Por eso, hoy siento que lo más importante en mi vida es este privilegio y este disfrute de estar en familia arriba de un escenario, que no solamente es lo que amo y que defiendo tanto como profesional trabajador del arte. Sino que tanto mi hija como mi mujer también son trabajadoras del arte. Esa es la mejor paga que tengo, sin dudas.
La entrevista completa con Osvaldo Laport está en la edición digital de febrero de revista Pronto, se puede descargar y leer de manera haciendo click en este enlace
Fotos: Luis Varela