A seis meses de la muerte de Selva Aleman, Arturo Puig reapareció en un programa de televisión y no pudo ocultar su emoción a nombrar a quien fue su esposa durante 49 años. Invitado a La noche de Mirtha, La Chiqui le agradeció por su presencia, ya que desde entonces intenta no dar notas.
Ante eso, Arturo le explicó: “No, no he podido aparecer mucho porque me cuesta hablar de Selva. La extraño mucho. Pero bueno, es así. La vida continúa, es difícil y me cuesta pensar que no la voy a ver más”.
Claramente angustiado, con un dejo de tristeza cada vez que iba sumando palabras, siguió: “Me pone triste lo que es la vida cotidiana. Tal vez estoy viendo televisión y de golpe veo una escena de algún actor y hago así para comentarle algo, pero no se puede”.
“Éramos muy compañeros y estábamos todo el tiempo juntos”, remarcó Puig. A continuación, contó que va a empezar a trabajar para intentar ocupar la cabeza en otra cosa. “Ahora voy a empezar una serie (la cuarta temporada de El Encargado) y tengo muchas ganas de hacer teatro, pero un unipersonal, ando por ahí”.
Por otro lado, contó cómo fueron los últimos momentos de Selva, y esa inquietud sobre si estuvo bien atendida. Mirtha quiso saber eso, y le respondió: “No sabría decirte. Ella empezó con dolor de estómago”.
“No nos imaginamos que era algo cardíaco, parecía algo que había comido. Yo llamé al médico, vino, la atendieron, la chequearon y dijeron que estaba todo bien. Quedó como que se había recuperado”, subrayó.
“Pasó una hora, se sentó en otro lugar y ahí empezó de vuelta. Me dijo ‘estoy mal, estoy mal’. Llamé a la ambulancia, llegaron y ahí fue cuando el tipo me dijo que era un infarto. Pidió un código de alarma especial. Yo me quedé helado porque no me imaginaba eso. Llegamos a la clínica en Belgrano, entró y bueno. Yo no lo puedo creer. No se puede creer. No me di cuenta de decir que la lleven al ICBA que está ahí nomás. Yo estaba desesperado”, cerró.