Yuyito González vuelve a estar en el centro de la escena, pero esta vez no por su carrera en la televisión ni por sus apariciones en los medios, sino por su estilo de vida saludable y sofisticado, que cada vez gana más seguidores. La exvedette y actual pareja del presidente Javier Milei ha sabido reinventarse con el paso del tiempo, y hoy se convierte en referente de una vida activa y plena, con el tenis como estandarte.
Más allá de su presencia elegante y su carisma intacto, en las últimas semanas llamó la atención en eventos sociales por un detalle inusual: asistió acompañada por dos guardaespaldas, algo que generó revuelo entre colegas y figuras del espectáculo. Pero lejos de responder a los comentarios, Yuyito prefiere concentrarse en su rutina diaria, donde el deporte ocupa un rol protagónico. “El tenis no es solo un deporte, es una filosofía de vida”, asegura, y no es una exageración.
El tenis se ha convertido para ella en una actividad clave, no solo para mantener su figura envidiable, sino también para preservar su bienestar emocional. A sus 62 años, Yuyito González luce una silueta tonificada y una energía envidiable, atributos que, en gran parte, atribuye a este deporte. “Trabaja todos los músculos del cuerpo, fortalece los glúteos, los isquiotibiales, los cuádriceps y el core”, señalan los especialistas, y en su caso es visible.
Además de los beneficios físicos, como la mejora de la resistencia cardiovascular, la quema de calorías y el aumento de la flexibilidad y la agilidad, el tenis también le permite fortalecer su mente. Cada partido, cada práctica, es un ejercicio de concentración, estrategia y toma de decisiones rápidas.
Una de las particularidades que más disfrutan sus seguidores es que Yuyito no juega sola: su compañero en la cancha es su hijo, Stefano Di Aloy, un joven multifacético que no solo es tenista profesional, sino también psicólogo, modelo y entrenador deportivo. Juntos comparten una rutina que combina ejercicio, vínculo familiar y superación personal. En entrevistas, ella suele destacar la importancia de mantener una relación cercana con su hijo, y el deporte ha sido un puente perfecto para eso.
Stefano, por su parte, ha sabido construir su propio camino. Según informó la revista Caras, debutó como modelo en Argentina y llegó a evaluar una propuesta para integrarse al equipo de un tenista profesional en Río de Janeiro. Su carrera es prometedora, y la influencia positiva de su madre no pasa desapercibida.