Aunque hace tiempo que tiene una profesión repleta de desafíos y crecimiento constante, Noelia Marzol no tiene problemas de abrir su corazón y contar las experiencias buenas y malas que tiene con su esposo, Ramiro Arias, y sus dos hijos, Donatello y Alfonsina.
Durante una reciente entrevista, la bailarina sorprendió a contar que nunca había soñado con casarse y ser madre, pero que la vida la llevó por ese camino en donde hay momentos felices y otros de oscuridad.
Cuando la entrevistadora Tattiana Schapiro quiso saber de sus embarazos, Marzol contó: “Con Dona tuve un embarazo muy lindo y mi relación con todo lo que tiene que ver con la maternidad fue hermosa. Después, a medida que fue creciendo, eso se fue incrementando. Cuando empezó a expresarse el amor fue instantáneo y progresivo”.
Luego, la artista siguió: “Con Alfi tuve un embarazo horrible, tuve un período de depresión preparto. En vez de después del parto, a mí me agarró antes de parir, estuve muy mal. La panza era muy molesta, me sentía muy mal con el embarazo y llegó un día que tuve que decirle al médico ‘necesito que me saques a Alfonsina’. Sentía que estaba generando un vínculo y, que no se malinterprete porque yo a mi hija la amo, pero necesitaba que estuviese fuera de mi cuerpo. Sentía que me estaba haciendo mal a mi salud, no estaba pudiendo con mi vida, no era feliz, no lo estaba disfrutando y ese parto lo indujimos”.
Por otro lado, durante la charla con Infobae, la actriz habló de la crisis que vive en su matrimonio tras la llegada de sus dos hijos: “Ahora estamos haciendo terapia de pareja, nos cuesta mucho encontrar el momento para estar solos o para, una pavada, mirar una película, ir a cenar, cosas simples”.
Además, Marzol, que hace poco contó como conoció a Ramiro, detalló el momento más difícil que vivieron como pareja: “En Córdoba tuvimos una crisis muy grande en la que estuvimos muy mal como 10 días. Ahí decidimos hacer terapia y ahora estamos…, o sea, nunca hubo falta de amor o deseo de separarnos”.
“Tuvimos una crisis grande y dejamos de salir porque ya no tenía ningún sentido, salíamos para pelear y dijimos ‘no, dejemos de salir un tiempo, tratemos de arreglar esto y vemos qué pasa’”.
Sobre cómo les va con la terapia, ella aclaró: “Nos está haciendo muy bien, nos costó justamente arrancar porque teníamos miedo de que todo esto termine siendo motivo de separación o el desenlace”, contó.
A su vez, Marzol reflexionó: “Está bueno que haya una mediadora y también, sobre todo, las peleas que tenemos tienen que ver con la crianza de los nenes, como que él piensa una cosa y yo pienso otra completamente diferente y ponernos de acuerdo es muy complicado”.