Aunque Julián Weich siempre fue celoso de su vida privada, su hija Iara logró destacarse por mérito propio y hoy es una joven emprendedora con una propuesta innovadora y sustentable que está ganando cada vez más reconocimiento. Lejos del mundo del espectáculo que rodeó a su padre durante décadas, Iara encontró su lugar en el universo de la moda circular, apostando por el consumo responsable y el impacto positivo.
Junto a su amiga y socia Julieta Alalu, fundó Bunker, un local de ropa de segunda mano que promueve la reutilización de prendas y el cuidado del medioambiente. La iniciativa no solo responde a una tendencia en alza, sino que propone un cambio cultural: vestir bien sin contaminar más, eligiendo calidad y conciencia por encima del consumo masivo.
La historia de Iara no fue lineal. Antes de emprender en la moda, estudió medicina, administración de empresas y trabajó en publicidad. Sin embargo, nada la hacía sentir plena. “Mi viejo me alentó a cambiar porque sabía que yo ya no brillaba en donde estaba”, contó en una entrevista. Con el apoyo constante de su madre y de su padre —con quien mantiene una relación muy cercana—, se animó a redescubrirse y apostar por lo que realmente la apasiona.
Pero Bunker es solo una parte de su proyecto. Junto a la agencia LUGO, Iara y Julieta lanzaron Segundas Oportunidades, una campaña que invita a las personas a compartir relatos de superación y transformación personal. A través de estas historias, buscan generar conciencia, empatía e inspiración, sumando una dimensión humana a su propuesta comercial.
Con determinación, creatividad y un fuerte compromiso con el cambio social y ambiental, Iara Weich se consolida como una emprendedora de espíritu joven que supo construir su propio camino, lejos de los reflectores, pero cerca de lo que la hace verdaderamente feliz.