Donato De Santis nació en Milán, en 1964. Su familia vivía en una finca en La Puglia, en el sur de Italia, a unos 350 kilómetros de Roma, pero como en el lugar no había electricidad ni gas natural y se bañaban a la intemperie, se mudaron a Milán donde nació Donato. De adolescente se hizo fanático de un deporte poco conocido en Italia y la Argentina que ocupó un rol central en su vida.
Su contacto con ese deporte comenzó a los diez años. “El béisbol, ese deporte era rarísimo en Italia que lo jugaran, pero en aquella época en Milán lo introdujo una familia de inmigrantes italianos que venía de Brooklyn, ellos empezaron a reclutar chicos de la calle, y armaron una liga y era algo atractivo porque habían invertido plata imagino, ya que tenían los bates, los guantes, te daban el uniforme”, contó de cómo nació su pasión por esa disciplina deportiva.
Donato empezó a jugar y participar de los entrenamientos. "Parece un deporte estático pero en realidad tiene un entrenamiento de la parte superior y de correr que es muy importante”, explicó hace uno años en Podemos Hablar, el ciclo de Telefe. Después reveló cómo fue que ese deporte le salvó la vida.
En un duro testimonio narró que la mayoría de sus amigos de esa época tuvieron un destino trágico. "Mis amigos se desparramaron por cualquier lado, robando motos, vendiendo droga, cosas clandestinas, por la necesidad económica empezaron a darse con todo. Se murieron todos", dijo. Él podría haber seguido ese camino pero el béisbol se lo impidió.
"El béisbol me salvó porque yo estaba muy bien físicamente y no tenía la energía ni las ganas de hacer lo que hacían ellos, aunque me contaban cuando nos juntábamos que estaban vendiendo opio, en ese momento fue muy fuerte”, aseguró y cerró con el recuerdo que sus amigos “Se murieron todos, de sida, sobredosis, suicidio, asesinados por ajuste de cuentas, accidentes; fue muy trágico, todos cayeron entre los 80 y 90, uno detrás del otro".