El conflicto mediático entre Wanda Nara y Mauro Icardi vivió uno de sus episodios más fuertes cuando el viernes 27 de junio se generó un escándalo en el traspaso de las nenas. Hubo llantos, gritos y fuertes imágenes que se vieron por redes. Una enorme preocupación por el estado de las hijas de la pareja que vivieron el momento más doloroso que se podía haber evitado en el Chateau Libertador.
Icardi pudo llevarse a sus hijas para que estén unos días con él, en medio de una salida rápida con su auto donde terminó atropellando al camarógrafo de LAM. Mientras Wanda estaba siendo imputada por "desobediencia" a la Justicia, ya que estaba todo arreglado para que el futbolista vea y pase un tiempo con sus hijas.
El viernes caótico para la ex pareja quedó bajo el análisis de especialistas que expresaron su opinión sobre los conflictos parentales y cómo afectan a los hijos que son menores de edad. El licenciado en Psicología Alexis Alderete —matr. prov. 85 367, especialista en TCC, DBT, mindfulness y sexología clínica— dialogó con Noticias Argentinas y dejó una fuertes frases que generaron el alerta.
El especista habló de aquellas conductas que encuadran dentro de acciones de manipulación emocional y alienación parental. “La manipulación aparece cuando un progenitor induce culpa o miedo para que el niño tome partido”, dijo el experto al medio y agregó que “frases como ‘yo hago todo por ustedes y se van con él’ siembran ansiedad e inseguridad”.
Alderete sostuvo que “hablar mal del otro padre, 'mirá lo que no hace por vos', construye en los chicos una imagen negativa difícil de revertir”. “El niño termina sintiéndose responsable del bienestar emocional del adulto que lo manipula: ‘si te vas, me enfermo’, ‘me abandonás’”, expresó.
“Provocar el llanto de un hijo y usarlo como excusa para alejar al otro padre es una estrategia típica de alienación parental” y “las consecuencias son desconfianza crónica, miedo a decidir y problemas para conectar con otras personas, porque el hogar se vuelve un lugar inseguro”, agregó el psicoanalista.
Y siguió: “Para evitar el enojo del progenitor dominante, los chicos neutralizan su conducta y desarrollan una ansiedad que puede persistir en la adultez”.
Según su mirada profesional, Alderete considera que es necesario que haya contención terapéutica para los padres y también la presencia de políticas públicas para proteger la salud emocional de las nenas. "Los conflictos de adultos no deben trasladarse a los chicos", destacó el especialista sobre este caso que conmueve a la opinión pública. Lo que pasó el viernes fue detonante de muchas opiniones en los medios y también en los hogares.