Dolores Escala quedó en la historia de Gran Hermano por una razón muy particular: fue la participante que menos tiempo aguantó dentro de la casa. Apenas pasaron siete horas desde su ingreso cuando, atravesada por una crisis de pánico, decidió abandonar el reality show. A más de una década de ese episodio, su nombre sigue asociado a un récord mundial que, hasta el día de hoy, nadie logró superar.
Oriunda de Olavarría, Dolores llegó al programa con una historia de vida profunda y atravesada por la lucha personal. Había dejado su ciudad natal para mudarse a Buenos Aires, donde comenzó a construir su identidad de género y a estudiar diseño de indumentaria. En la gran ciudad encontró el anonimato que necesitaba para expresarse libremente y dar los primeros pasos hacia su transición. Con esfuerzo, trabajaba como asistente en una peluquería y vendía sus diseños por redes para poder sostener sus estudios y su vida independiente.
Siempre fascinada por los medios, decidió probar suerte en los castings de televisión. Su perfil llamó la atención de la producción de Gran Hermano 2012 y fue convocada para ingresar a la casa más famosa del país. En su video de presentación se definió como “una chica que nació de manera diferente” y expresó que su objetivo era ganar el premio para concretar su operación de reasignación de sexo.
Sin embargo, desde el momento en que cruzó la puerta del reality, todo comenzó a complicarse. Su valija no había llegado, no tenía una cama asignada, debía competir por la comida, y tampoco podía fumar sin antes superar la prueba semanal. Cada obstáculo se sumó a la carga emocional del momento, y la tensión terminó por desbordarla. La tristeza se transformó en angustia, y luego en un ataque de pánico que derivó en su salida voluntaria del programa, apenas siete horas después de haber ingresado.
Pese a la breve experiencia, Dolores continuó participando en los debates y programas relacionados con el reality durante un tiempo. Pero luego decidió alejarse definitivamente de la televisión y centrarse en lo que más la apasiona: el diseño de ropa. Hoy, lejos del show y enfocada en su carrera como diseñadora, asegura no extrañar los medios. Sin embargo, sigue siendo recordada como la protagonista de uno de los momentos más insólitos de Gran Hermano: la estadía más corta en la historia del reality.