CONFESIÓN

"Pagué las consecuencias": la verdad de Andrea Bonelli a treinta años de la separación de Gerardo Romano

A tres décadas de su separación de Gerardo Romano, Andrea Bonelli habló del costo personal y profesional que tuvo que pagar en una sociedad machista.

Escrito en ESPECTÁCULOS el

A más de tres décadas de haberse separado de Gerardo Romano, Andrea Bonelli decidió hablar sin filtros y poner en palabras una verdad que había guardado durante años. En una entrevista íntima con Héctor Maugeri para +Caras, la reconocida actriz repasó aquel momento clave de su vida, marcado por la exposición mediática y la dureza de una prensa que, según confesó, la juzgó con un sesgo profundamente machista.

Andrea Bonelli, hoy con 58 años, recordó cómo fue enamorarse de Romano cuando tenía apenas 21 y él 42. Su relación, que comenzó a fines de los ‘80 y se extendió por casi cinco años, no solo los unió como pareja, sino que los convirtió en padres de Lucio, su único hijo, hoy de 36 años y dedicado al arte visual. “En ese momento mi mundo era Lucio”, aseguró la actriz, dejando claro que la maternidad ocupó un lugar central en su vida, incluso por encima de su carrera.

Lejos de quedarse en lo anecdótico, la protagonista de tantas ficciones argentinas fue más allá y describió el contexto que rodeó su separación. Aunque el vínculo con Gerardo Romano siempre se mantuvo en buenos términos, Andrea Bonelli confesó que sintió la presión de una sociedad que la puso en el centro de la crítica. “Pagué las consecuencias de una sociedad muy machista, de la cual yo también formo parte”, afirmó sin rodeos, aludiendo a la forma en que se retrató su historia en los medios.

En la charla, Maugeri recordó junto a ella una de las tapas más recordadas de la Revista CARAS, donde Andrea Bonelli y Gerardo Romano posaron juntos en los años ’90. Aquella portada, lejos de ser un lindo recuerdo, le generó molestia y un malestar que excedía el simple titular. “Fue duro el medio conmigo”, expresó Andrea, señalando que el trato de la prensa fue muchas veces implacable, especialmente con mujeres jóvenes que elegían priorizar la familia.

Con una sinceridad que pocas veces se escucha en el ambiente artístico, Bonelli confesó que jamás se arrepintió de haber puesto a su hijo por delante de todo. “Estaba feliz de ser mamá y de tener ese bebé”, recordó emocionada. Sin embargo, reconoció que aquella elección también tuvo su costo profesional: se alejó durante un tiempo de los sets y de las cámaras. Una pausa que, según reflexionó, fue interpretada y narrada desde una óptica machista por muchos medios de la época.

A treinta años de aquel capítulo, Andrea Bonelli sigue sosteniendo su verdad con firmeza. Hoy, acompañada desde hace casi tres décadas por el actor Nacho Gadano, reivindica sus decisiones y exige una mirada más justa hacia las mujeres del espectáculo. Con su testimonio, busca poner en evidencia las deudas pendientes de una industria que, como tantas otras, todavía arrastra viejos prejuicios. Su historia, lejos de ser solo un recuerdo, invita a reflexionar sobre cómo cambiar aquello que aún duele.