Mónica Antonópulos atraviesa un gran momento profesional con La revista del Cervantes, un espectáculo que revive el género clásico de la revista porteña y que tiene funciones a sala llena. Allí interpreta a la recepcionista en un mundo onírico que mezcla varieté, comedia musical, sátira política y grotesco, con un elenco que incluye a su marido, Marco Antonio Caponi.
Para la actriz, convertirse en vedette fue todo un desafío. “Es una felicidad absoluta. Buscaban el arquetipo de la vedette de antes, cuando los cuerpos no estaban tan intervenidos. Vi muchos videos de Nélida Lobato y Zulma Faiad, y busqué algo de lo hipnótico y de la inocencia que tenían”, contó Mónica, que también se mostró fascinada por la respuesta del público: “El teatro está estallado de gente, con precios populares, y salen agradecidos porque habla de nuestra identidad y nuestro humor”.
Consultada sobre cómo es trabajar junto a Marco Antonio Caponi, su pareja, Antonópulos fue sincera: “Nos organizamos. Trabajo y familia tienen su complejidad, pero hacemos lo que nos gusta y nos acompañamos, y ya es un montón”. Si bien en la serie en la que participan no comparten escenas, en el teatro están juntos todo el tiempo y eso, asegura, es algo que disfrutan.
La revista del Cervantes comienza con un encuentro entre Enrique Pinti, interpretado por Sebastián Suñé, y Tato Bores, a cargo de Caponi, en un limbo donde la fantasía y la historia argentina se cruzan. Además, participan Alejandra Radano y Carlos Casella como dragones bicéfalos, en una puesta que homenajea el humor político y la revista porteña de principios del siglo XX.
Para Mónica, esta obra no solo significa un desafío actoral, sino también un modo de honrar un género que forma parte de la identidad cultural argentina. “Hoy no hay espacios donde, a través del humor y la reflexión, uno pueda drenar la angustia social. Ya no hay canalizadores políticos del humor como Tato Bores o Enrique Pinti, y quedó un agujero”, reflexionó la actriz sobre el valor de este espectáculo en la actualidad.