El año pasado Benito Fernández se sinceró y habló sobre la depresión que sufría. A sus 64 años, el diseñador había tocado fondo, fue internado, y logró salir adelante con ayuda profesional y el apoyo de sus afectos. Todo comenzó durante la pandemia, cuando su empresa, que estaba en su mejor momento, comenzó a decaer. Sin darse cuenta, cayó en una profunda depresión que se agudizó con el tiempo. La situación explotó en julio, cuando sufrió un desmayo, una arritmia y terminó internado.
El diseñador confesó que arrastraba duelos personales muy fuertes: la muerte de su padre por suicidio, y luego la de su madre y su hermano. Se sintió solo y no hablaba de lo que le pasaba por no preocupar a sus hijos, algo de lo que hoy se arrepiente profundamente. La internación fue clave para frenar y empezar a recuperarse. Pasó más de un mes internado, y luego se refugió unos días en la casa de un amigo, antes de volver a la suya.
Durante ese proceso, tuvo que cerrar su línea de pret-a-porter, despedir empleados, y reordenar su negocio. Aclaró que no quebró, pero que atravesó un momento económico muy complicado. Sin embargo, tras la internación, volvió con más creatividad y nuevos proyectos: desfiles, una línea con Topper, perfumes, y hasta participaciones en televisión y streaming.
En la mesa de Mirtha Legrand
Benito estuvo el sábado por la noche en la mesa de Mirtha Legrand junto a Fernanda Callejón, Marcelo Polino, la periodista Cecilia Boufflet, y el economista Miguel Boggiano. Y allí contó cómo se encuentra actualmente:
“Estuve internado en abril, la pasé bárbaro, sin celular, pero bueno… los problemas afuera seguían estando. Lo importante es que me dieron herramientas para enfrentarlos”, cuenta el diseñador de moda.
Aunque el miedo a la "cancelación" lo rondaba, especialmente por haber hablado abiertamente de su internación, Benito asegura que ese temor era más propio que real. “Lo único que me pasaba era eso, el miedo a que me cancelen. Porque de las cuestiones psicológicas no se habla. Es como tabú”, reflexiona.
Pero destaca que algo comenzó a cambiar: “Recién ahora se empezó a hablar. Tini, La Princesita… un montón de gente empezó a contar sus procesos. Y me parece fundamental. A partir de la pandemia, muchos empezamos a tener problemas mentales. Y hay que pedir ayuda”.
Recordemos que Tini Stoessel también en 2024 habló de su depresión. Y Karina la Princesita lo hizo en repetidas ocasiones, y de manera muy cruda,
El diseñador insiste en la importancia de hablar: primero con los afectos, después con profesionales. “Lo primero es contárselo a la gente cercana”, recomienda.