Este 23 de julio se cumple un mes exacto de la muerte de René Bertrand. El humorista murió a los 53 años, víctima de un cáncer fulminante que se llevó su vida en apenas 4 meses.
Su esposa, la actriz Belén Giménez, pasó este martes por Intrusos para contar cómo fueron las últimas semanas de vida de su marido y también cómo sobrelleva el dolor, teniendo además a su cargo a dos nenitos de 7 y 4 años.
"Lo peor fue decírselo a mis hijos. Sofía lloró a gritos, desesperadamente y mi hijo más chico, que tiene síndrome de down, entiende todo y percibió lo que estaba pasando", detalló.
Entre lágrimas, explicó cómo fue que recibieron el diagnóstico de la enfermedad y también se mostró muy enojada por la burocracia que se maneja hoy por hoy en las obras sociales. "Nos enteramos cuando estábamos en Carlos Paz, por eso nos volvimos. Todo empezó con un dolor de omóplato, como mi hijo es gordito, pensamos que se había desgarrado pero no. Se hizo muchos estudios hasta que finalmente se lo detectaron".
Para llegar al diagnóstico, tuvieron que pasar por muchos trámites y estudios previos: "Los turnos te los dan muy espaciados y se pierde tiempo. La biopsia detectó el carcinoma pero no sabían el origen y no terminaban de saber en dónde atacar. Al final, le hicieron un PET que determinó en dónde se ubicaba el tumor primario".
Además del golpe que supuso para ella la noticia, tuvo que ponerse fuerte para contarle la verdad a María Rosa Fugazot, su suegra y madre de René. "Es una mujer muy fuerte. René era igual, siempre me daba fuerzas, me pedía que no llore".
El tratamiento que inició desde entonces fue el principio del fin. "La quimio era tan pero tan fuerte que lo dejó sin glóbulos blancos. Llegó sólo a dos de las 14 que necesitaba. En la primera estuvo conectado de 9 de la mañana a 6 de la tarde. Fue durísimo. Además, René tomaba pastillas para los dolores y eso le provocó una úlcera. Sentía malestar de estómago pero por miedo a contagiarse cualquier cosa, no iba al médico. Al final fue y lo operan de urgencia".
Belén también aclaró por qué no estaban viviendo juntos cuando René murió: "Nos habíamos contagiado de influenza con mis hijos y como él estaba inmunodeprimido, se mudó a la casa de su mamá. Ahí podía comer bien y nosotros hacíamos videollamadas todo el tiempo. No sé cómo seguiremos".