Durante más de una década, la historia de amor entre Shakira y Antonio de la Rúa pareció sólida e impenetrable. Comenzaron su relación en el año 2000, cuando la cantante colombiana vivía un ascenso meteórico en su carrera y el hijo del entonces presidente argentino, Fernando de la Rúa, se transformaba en una figura mediática por derecho propio. Su vínculo no solo fue sentimental, sino también profesional: él la acompañó en múltiples decisiones estratégicas de su carrera, lo que más adelante se convertiría en un punto clave del conflicto que los enfrentaría.
Si bien jamás llegaron a casarse, eran una de las parejas más estables del espectáculo. Incluso, Antonio de la Rúa llegó a aparecer en uno de sus videoclips y Shakira le dedicó una de sus baladas más recordadas: Día de enero. Sin embargo, la imagen idílica se quebró en 2011, cuando anunciaron su separación. Aunque en ese momento se habló de una ruptura “temporal” y en buenos términos, el paso del tiempo reveló que la historia era mucho más compleja. El quiebre no solo fue sentimental, sino también legal: Antonio inició una serie de demandas millonarias contra la artista.
El reclamo de Antonio de la Rúa se basaba en su supuesto rol como asesor de confianza y figura clave en la gestión de la carrera de Shakira durante los años en que estuvieron juntos. Alegó que le correspondía una compensación económica por los ingresos generados en esa etapa. Sin embargo, la cantante desmintió esa versión y presentó pruebas que resultaron decisivas en los tribunales: correos electrónicos y documentos firmados donde Antonio declaraba no tener ningún vínculo comercial con ella. Así, la justicia rechazó sus pedidos tanto en Estados Unidos como en Suiza.
Años después, y ya con la historia en perspectiva, se conocieron nuevos detalles. En 2021, al hablar sobre uno de sus discos más importantes, Shakira hizo alusión a su antigua relación con un argentino, refiriéndose a él de forma distante y casi anecdótica. Esa breve mención fue leída por muchos como una forma de poner punto final a cualquier idealización del pasado. Lejos quedaba la etapa en la que vivía entre Buenos Aires y Bogotá, profundamente influida por la cultura argentina.
El otro gran giro en esta historia llegó cuando, en medio de su separación de Antonio, Shakira conoció a Gerard Piqué durante el Mundial de Sudáfrica 2010. La conexión entre ambos fue inmediata y, pocos meses después, iniciaron una relación que duraría más de una década y les daría dos hijos. La aparición del futbolista catalán fue un nuevo comienzo para la cantante, que no tardó en dejar atrás los capítulos legales y mediáticos que había protagonizado con su ex.
Finalmente, en 2016, tanto Shakira como Antonio de la Rúa optaron por cerrar el conflicto judicial. Acordaron dar por terminadas todas las causas pendientes y seguir caminos separados. Él formó una nueva familia, aunque también terminó separado años más tarde. Ella, por su parte, siguió cosechando éxitos y consolidando su figura como una de las artistas más influyentes del mundo. A 14 años de aquel quiebre, los hechos hablan por sí solos: la historia terminó, pero el recuerdo sigue generando interés.