FAMILIA COMPLETA

La historia de amor de Cris Morena y Gustavo Yankelevich

La pareja compartió más de 25 años juntos y logró formar una familia numerosa entre hijos y nietos.

Escrito en ESPECTÁCULOS el

Cris Morena y Gustavo Yankelevich marcaron una época en la televisión argentina por los exitosos contenidos populares en televisión. Sin embargo, detrás de su éxito laboral se encuentra el propio en el ámbito romántico. Es que más allá de los 25 años de pareja que tuvieron, ambos aprovecharon para potenciarse en lo laboral y formar también una familia numerosa y repleta de talentos. 

La pareja se casó en 1973 y estuvieron juntos por más de 25 años, en los que no sólo lograron asentarse en la televisión argentina para marcar una época gloriosa, sino que también aprovecharon para formar una familia. Es que en aquellos años de Videomatch y Chiquititas, ellos ya eran una familia consolidada. 

Más allá de que su amor se terminó allá por 1997, Gustavo Yankelevich y Cris Morena continuaron unidos por los hijos en común. Es que la pareja tuvo sólo dos hijos: Romina Yan y Tomás Yankelevich. Lo único que quedó de ese romance fueron ellos, ya que cada uno siguió su camino y sus mundos trataron de no tocarse para evitar conflictos. 

La alegría de la familia la vivieron con la llegada de los nietos. Romina Yan se enamoró de Darío Giordano y ambos decidieron tener hijos. Fue así como llegaron a sus vidas Franco, Valentín y Azul, quienes debieron transitar uno de los momentos más duros con el fallecimiento de la actriz. 

Por su parte, quien se tomó su tiempo para apostar al amor de forma concreta fue Tomás Yankelevich. Se enamoró de Sofía Reca y en 2010 tuvo su primera hija, Anti. Recién en 2018 decidieron agrandar la familia con la llegada de Mila. 

Vale recordar que Cris Morena siempre destacó el valor de la familia y cómo la ayudó en los momentos más difíciles: “Cuando pasó lo de Ro, Sofía, mi nuera, con un bebé de ocho meses me dijo ‘nos vamos a Berlín y Praga’. Yo casi no hablaba. Ella me llevaba por todos lados, con Inti, estaba con el bebé todo el tiempo".

"Sentí que tenía que renacer como el águila, que se tiene que sacar todas sus plumas, sus garras y su pico para poder seguir volando, si no se muere. Yo me moriría seguro, pero no me morí", comentó en aquel momento, por lo que ahora, con el fallecimiento de Mila, deberá transitar por un duelo similar para salir adelante.