El choque entre dos embarcaciones ocurrido el lunes 28 de julio en la Bahía Biscayne de Miami, que causó la muerte de dos niñas y dejó a otras tres heridas, generó gran conmoción en nuestro país, ya que una de las víctimas fatales era Mila Yankelevich, la nieta de 7 años de Cris Morena y Gustavo Yankelevich.
Según trascendió, la menor participaba de un campamento de vela organizado por el Miami Yacht Club. La trágica noticia abrió múltiples interrogantes y las autoridades buscan determinar quiénes serían los responsables de este lamentable suceso.
En este contexto, desde Intrusos (América) se comunicaron con Eduardo Pérez Guerrero, empresario argentino que reside desde hace muchos años en Miami y forma parte de la guardia costera, para conocer su visión de lo ocurrido.
"El mar es muy peligroso y acá hay mucha gente que lo toma con negligencia. Nosotros hace 30 años que vivimos acá y navegamos desde que llegamos. También navegábamos allá en Argentina", remarcó Pérez Guerrero.
Respecto a las causas del choque, manifestó: "Es mi opinión personal, pero creo que fue una negligencia de ambas partes y por eso se produjo la colisión. En el mar no es como en la calle: cuando hay un choque de embarcaciones, la culpa la tienen ambas partes".
"Ambas embarcaciones tienen que estar atentas a lo que pasa alrededor, tanto con la vista como con el instrumental. Es muy difícil que ambas personas no hayan detectado cómo evitar la colisión", señaló.
Sobre la embarcación en la que viajaba Mila, detalló: "No es ni siquiera un velero, es algo que acá se llama hobie cat: son dos flotadores con una vela, sin compartimentos cerrados, con una lona abajo. Es una embarcación muy precaria. Además, la persona que lo conduce no está obligada a tener ninguna instrucción marítima". Cabe recordar que la instructora a cargo de la actividad tiene 19 años.
Analizando el escenario, Pérez Guerrero advirtió: "Restricciones para circular no tienen ninguna de las dos partes, pero sí la obligación de evitar una colisión. El problema es que, por ejemplo, en un velero tan pequeño, con cinco chicos a bordo, podés estar distraído y no estar mirando el 100% de lo que ocurre a tu alrededor. Por otro lado, la barcaza que estaba siendo remolcada tiene prioridades porque su conductor no tiene visibilidad normal; debe haber un vigía en la proa avisando lo que hay adelante".
En cuanto a las versiones que indicaban que la barcaza no debía estar en esa zona, explicó: "Esa barcaza puede estar trabajando en el lugar, porque el lecho marino cambia constantemente. Si no está despejado, cualquier embarcación puede encallar".
Finalmente, reflexionó sobre las falencias en la regulación: "Acá te podés comprar un barco, meterlo al agua y empezar a navegar sin haber navegado nunca, solo teniendo carnet de conducir. Para mí eso es una barbaridad".