El marco era soñado: el espectacular Central Park de Nueva York, una de las ciudades más cinematográficas del mundo. Allí estaban sacándose fotos Emily Lucius (35) y su novio, Rodrigo Macri (33), cuando de repente él se arrodilló, sacó una cajita con un anillo de su bolsillo y le preguntó a si quería casarse con él. De repente, a Emily se le llenaron los ojos de lágrimas y atinó a responder que sí, con la voz entrecortada de la emoción. “Había soñado toda mi vida con ese momento; es lo que más quiero desde chiquita y no podía creer que estuviera sucediendo con mi gran amor en ese lugar tan hermoso”, confió la actriz e influencer, hermana menor de Belu Lucius y ex participante de El hotel de los famosos.
Mientras piensa y planifica cómo será su boda, Emily recibió a Pronto y detalló minuto a minuto cómo se dio ese mágico momento. “Yo no creo que haya un mejor momento en la vida: todos son buenos momentos y siempre hay que esperar que el próximo sea mejor. Pero debo reconocer que este es muy especial. Pasó lo que siempre soñé: te juro que siempre pero siempre, desde chiquita, soñé con el momento que viví. No tanto con el casamiento en sí sino con el momento de la propuesta”, expresó.
-Quiero entender: ¿Sí soñabas con la propuesta pero no con el casamiento?
-Claro: nunca fui de soñar con una fiesta enorme ni de verme con el vestido blanco. Obvio que habrá un festejo de casamiento pero mi gran sueño de chica era ese momento especial en que una persona se propone y le declara su amor a otra persona. Ese momento íntimo lo soñé toda mi vida y fue perfecto.
-¿Cómo te sorprendió Rodrigo? ¿Cómo fue?
-Habíamos planificado un viaje a Nueva York porque Rodri no conocía, así que era todo nuevo para él y estuvimos día por día viendo qué hacíamos. Como yo trabajo de las redes y para mí todo lo que es foto y contenido me viene bárbaro, con los anteriores viajes que hicimos con mi hermana y con mi mamá, nos dimos cuenta de que si hablábamos con un fotógrafo y le pagábamos para que nos saque las fotos, nos ahorrábamos un montón de tiempo de andar recorriendo y viendo dónde sacarnos y cómo. Con un fotógrafo profesional salís siempre bien y la calidad de la foto es espectacular. Entonces, planifiqué todo previamente con un fotógrafo de allá que es argentino.
-¿Y cómo siguió la historia?
-Al segundo día de haber llegado a Nueva York, coordiné con el fotógrafo para hacer la sesión, así ya me lo sacaba de encima y tenía contenido para subir a las redes. Acordamos que fuera en el Central Park porque el chico, que se llama Alex, me había dicho que ahí salían re lindas las fotos. Me recomendó llevarme un vestidito blanco por el contraste y me dijo que, si mi novio se copaba con las fotos, que estaría buenísimo que él también se lleve algo blanco. Se lo comenté a Rodri y él de una me dijo que sí. Incluso usó la camisa con la que me enamoró cuando nos conocimos, el 31 de diciembre del 2022, en una cena de Año Nuevo.
-¿Cómo fue ese encuentro, Emi?
-Era una comida que él hacía con sus amigos y a la que yo fui con mis amigas. Ahí nos conocimos porque teníamos amigos en común. La cena salió bárbara, nos pusimos a bailar un poquitito y a las 5 y media de la mañana ya me fui para mi casa. No tomé una gota de alcohol, nada de nada porque me fui manejando. Ahí nos conocimos y esa noche me enamoró. No sé qué había entre nosotros pero cualquier contacto era como: “Uuff, ¿y este pibe?”.
-¿Vos nunca antes lo habías visto en persona?
-No, nada, no sabía ni quién era. ¿Con qué me enamoró? No lo sé, porque aparte yo le preguntaba cosas a él, como por ejemplo dónde vivía, qué hacía de su vida o si había estudiado, y él era muy seco en todas las respuestas. Entonces, pensé: “Bueno, no voy a seguir remando acá, qué sé yo, capaz que es tímido, no sé”. Pero después como que fue todo fluyendo, volví a mi casa, me agregó a Instagram, hablamos y al día siguiente ya me quería invitar al cine.
-¿Qué le respondiste?
-¡Que no! Entonces, me dijo: “Bueno, te llevo pochoclos”, porque yo estaba antojada de pochoclos. Pero no se los acepté porque no pensaba pasarle la dirección de mi casa a alguien que no conocía. A los cinco días me dijo: “Te paso a buscar, te quiero invitar a comer”.
-Insistente el hombre.
-¡Re insistente! Fuimos a comer y después fuimos a jugar al bowling, plan que me pareció espectacular. Me encantó que él haya propuesto el plan y que me haya pasado a buscar. Esto fue el 5 de enero del 2023: ese día fue la primera cita y de ahí en más nunca más nos separamos. Todos los días era un “buen día; que tengas un gran día; buenas noches”. Por lo que me contó, Rodri hacía mucho que no estaba de novio y tenía ganas.
-¿Y vos?
-¡Yo también! Soy muy noviera pero ya tenía ganas de encontrar al indicado y de no seguir perdiendo el tiempo. Ahora que pasó un tiempo y lo conozco en profundidad, Rodri me enamoró por todos lados: desde físicamente hasta en su personalidad. Cuando me mira, ya me enamora porque tiene esos ojitos verdes tan lindos… Hacía mucho tiempo que nadie me trataba como me trata él. Nadie me daba el espacio, me cuidaba, me protegía, me valoraba, me potenciaba, me mimaba y me hacía sentir como una princesa. Rodri es muy amoroso.
-Volvamos a la propuesta de casamiento en el Central Park.
-¡Fue tan hermoso! Estábamos ahí por hacer las fotos en Nueva York y yo estaba cagándome de frío porque el outfit era para unos 24 grados pero ese día justo hacía 10 grados como muchísimo. Fue el 23 de mayo y lo que yo no sabía era que Rodrigo había hablado con el fotógrafo a mis espaldas y ya había coordinado todo. ¡Pero yo no sabía nada! Entre una fotito que va y una fotito que viene, de repente el fotógrafo nos dice: “Chicos, ahora les voy a hacer un video, es para mis redes, para tener yo porque después quiero armar un reel”. Entonces, le di mi celu también porque quería grabar nuestra tarde en el Central Park haciendo fotos.
-No me digas que…
-¡Ahí fue! Le di el celular y cuando nos dice que nos pongamos de espalda, que él iba a salir con la camarita y después que nos demos vuelta y ahí sacaba la foto, yo me di vuelta y Rodri se arrodilló y sacó el anillo. ¡Yo no entendía nada y me largué a llorar! ¡No podía más de las lágrimas!
-Te volviste a emocionar.
-(Emiliy se seca las lágrimas con un pañuelito) Es que toda mi vida había esperado ese momento y fue mágico. En ese lugar hermoso, sin tanta gente, en esas escaleras divinas que son muy típicas del Central Park y de Nueva York, con Rodri que desde el primer momento que lo vi sentí algo que no había sentido nunca antes en mi vida. El apareció una noche en la que yo no esperaba conocer a nadie. ¿Viste cuando te dicen que el amor llega cuando menos te lo esperás? Bueno, es así, tal cual.
-¿Y te acordás qué te dijo en ese momento cuando se arrodilló?
-Me dio el anillo y me preguntó. “¿Te querés casar conmigo?”. Encima yo no le respondía porque entre que no veía por las lágrimas y no podía hablar porque estaba llorando, él me tuvo que volver a preguntar. “Pero no me respondiste, ¿te querés casar conmigo?”, insistió. Y ahí le respondí que sí, obvio.
La entrevista completa con Emily Lucius está en la edición digital de julio de revista Pronto, se puede descargar y leer de manera haciendo click en este enlace