Mey Scápola recordó con cariño el consejo más valioso que le dio su madre, Mercedes Morán, cuando decidió estudiar actuación: “Estudiá con una buena persona”.
Esa simple frase marcó su camino y su forma de entender la profesión. Además, compartió lo que significó haber sido dirigida por su madre en Amor, dolor y qué me pongo, destacando la contención y confianza que Mercedes le brindó en un momento de incertidumbre: “Ella entendía nuestros miedos y nos acompañaba con amor”.
Aunque no fue una niña extrovertida, Mey descubrió su vocación en la adolescencia, al igual que sus hermanas. Hoy, reconoce la influencia de su madre no solo como actriz, sino como referente humana y artística, y asegura que aplica sus enseñanzas también en su rol como directora.