Y un día volvió. Ángel Di María cumplió su promesa de terminar su carrera jugando para el club que lo vio nacer: Rosario Central. Este lunes 7 de julio fue un día clave para el jugador que después de casi 2 décadas de jugar en los mejores equipos europeos, volvió a pisar la cancha Gigante de Arroyito acompañado por su familia.
Fideo entró muy emocionado, secundado por Jorgelina Cardoso y sus hijas Mía y Pía. Luego de dar unos pasos, se detuvo y se quebró por completo. Fue entonces que se fundió en un abrazo eterno con su esposa generando un clima muy especial.
Poco antes de este ingreso triunfal al campo de juego, dio una conferencia de prensa en la que explicó lo mucho que estaba esperando este momento. "Es lo que yo soñaba. Ahora me falta ser campeón con Central".
A sus 37 años, el jugador mantiene la ambición intacta y prometió dejarlo todo en su debut, que será el próximo sábado ante Godoy Cruz. "Seguramente sea algo muy lindo. Ya tuve la oportunidad de conocer a todos mis compañeros, entrené y me pude poner la camiseta de este gran club. Estoy orgulloso de todo lo que hice, pero esto para mi es mucho más".
Y aunque sabe que está en el tramo final de su carrera, Fideo quiere evitar especular con ese tema: "Quería retirarme acá pero por ahora no pienso en eso sino en jugar. Ya más adelante veré cuándo me retiro. Hoy quiero jugar y ser feliz".