EL SUEÑO DEL PIBE

Se acabó el merengue: Pachu Peña cumplió años y revolucionó la pastelería con una torta insólita

Entre risas y aplausos, Pachu Peña sopló las velitas sobre una creación inesperada.

Escrito en ESPECTÁCULOS el

Pachu Peña volvió a demostrar que es un tipo sencillo, de gustos claros y de humor inagotable. Este 23 de agosto, el querido humorista rosarino celebró su cumpleaños y lo hizo de la forma más Pachu posible: con una torta que no tenía ni crema, ni merengue, ni frutillas… ¡sino sanguches de salame y queso!

La historia se conoció gracias a su paso por el programa de su amigo José María Listorti en Radio Pop, donde los productores decidieron cumplirle el sueño gastronómico al cumpleañero. Pachu había deslizado —con esa mezcla de humanidad y picardía que lo caracteriza— que no quería una torta común. “Yo quiero una torre de sanguches de salame y queso”, dijo. Y como pedir no cuesta nada… ¡se lo concedieron!

Así, entre chistes, risas y mucho olor a fiambre, apareció en el estudio una “torta” armada con cinco sanguches prolijamente colocados en un plato y coronados con velitas para soplar. Ni un bizcochuelo, ni una crema chantilly: puro pan, salame y queso. La reacción de Pachu fue inmediata. Con su carcajada natural se largó a aplaudir y no dudó en atacar la torre con entusiasmo. “¡Esto sí es un regalo de cumpleaños!”, gritó mientras todos coreaban el “feliz cumple”.

Los oyentes, testigos a la distancia de la escena, no tardaron en comentar en redes sociales. Algunos aplaudieron la idea y pidieron patentarla: “Las tortas tradicionales deberían retirarse dignamente después de esto”. Otros, más golosos, reclamaron la versión con jamón y ananá, aunque rápidamente fueron repudiados por la comunidad salamera que defiende la simpleza del clásico argentino.

La felicidad de Pachu por su original torta de cumpleaños (instagram)

Lo cierto es que Pachu Peña volvió a robarse la atención con un festejo fiel a su estilo: descontracturado, sin protocolos y con mucho humor.  Y mientras soplaba la única velita que reprsentaba los 63 que cumplió sobre esa original torta de sanguches, quedó claro que Pachu no necesita lujos ni decoraciones pomposas para ser feliz. Con un buen salame, un poco de queso y amigos que le sigan la corriente, el rosarino tiene la receta perfecta para un cumpleaños inolvidable.

En conclusión: Pachu pidió sanguches… y tuvo sanguches. Y aunque la repostería tradicional esté temblando, todos coincidieron que en su vida personal y en sus gustos, Pachu no es ningún salame.