ESTREMECEDOR RELATO

¿Atraparon al ladrón? Daniel Gómez Rinaldi rompió el silencio a casi un mes de haber recibido una puñalada en la pierna

El periodista de espectáculos casi pierda la vida en un hecho de inseguridad extremo en la vía pública. Por suerte, está vivo para contarlo. ¿Pero qué pasó con el ladrón que lo apuñaló? Su palabra, en exclusiva.

Escrito en ESPECTÁCULOS el

Está vivo de milagro y puede contarlo. Daniel Gómez Rinaldi sufrió un hecho de inseguridad en la vía pública cuando estaba tomando el colectivo 39 para ir a trabajar a la radio y después de correr por dos cuadras al ladrón para que le devolviera su teléfono celular, recibió dos puntazos en la pierna. Hoy, a unos días del siniestro, se sentó con Pronto y relató con lujo de detalle el mal momento que le tocó vivir.

Daniel Gómez Rinaldi

“Estoy tratando de estar bien porque soy positivo siempre y trato de salir con humor de estas situaciones que no están buenas porque no me gusta anclarme en lo que pasó, como fue este asalto con puntazos en la pierna. No me gusta quedarme anclado porque uno vuelve constantemente sobre eso y no puede superar. Pero noto que muchas veces siento miedo cuando salgo de mi casa a la mañana bien temprano”, relata el periodista de espectáculos, quien está en un momento laboral formidable: forma parte del programa Esta mañana, que va de 6 a 9 por Radio Rivadavia, de ahí se va a Canal 9 para hacer ¡Qué mañana! junto a Julián Weich hasta el mediodía, luego conduce el ciclo Detrás de escena (de 14 a 16 por Radio República) y por las noches integra el panel de Bendita, en el 9 con Beto Casella y gran equipo.

-¿A qué hora salís de tu casa?

-A las cuatro y media de la mañana y ahora tomo un auto porque no quiero ir a esa parada nunca más por el momento. Antes iba en el colectivo 39 ramal 2 y lo tomaba ahí en la esquina de Santa Fe y Talcahuano. Me quedó un poco de miedo y si bien la gente de la producción de la tele y de la radio me decían que me tomara unos días, yo quise volver rápido para que no anclarme en eso. Porque esos días que estás en tu casa, pensás mucho, retrocedés la película y volvés a pasar por lo mismo. Entonces dije: “Vuelvo a mi trabajo, ya estoy bien y no tengo tiempo para pensar cosas feas”.

Daniel Gómez Rinaldi

-¿Qué aprendiste de esta situación?

-Bueno, el mensaje de siempre de no sacar el celular en la calle. Yo lo sacaba todo el tiempo y lo tenía todo el tiempo en la mano para leer mensajes y ver si sonaba. En ese momento, estaba leyendo las páginas de espectáculo porque tengo que pasar los títulos para que mi productora de la radio los escriba y se los pase al conductor. En Radio Rivadavia estoy en el programa de Nacho Orteli, que va de 6 a 9 y se llama Esta mañana. Entonces mi rutina era ir ya leyendo en la parada y arriba del colectivo.

-Pero esa madrugada todo cambió.

-Sí, tremendo. Sé que no hay que sacar el teléfono y lo mío fue la distracción. Porque siempre lo tenía fuerte y sabía que alguna vez podían arrancármelo. Pero fue la distracción del momento, que yo paro el colectivo, pongo un pie en el primer escalón y ya no estaba prestando atención a mi mano izquierda y no lo tenía agarrado fuerte. Fue ahí donde él me lo arranca y sale corriendo. Entonces ahora en la calle para mí no hay que tenerlo más ni en la mano. Esto fue el viernes 18 de julio. Y ahora es un trabajo el concientizarme de dejarlo en el bolsillo. Cuando salgo de todos mis lugares de trabajo o de mi casa, lo llevo en el bolsillo. Fue una milésima de segundo en que me distraje y ahí me lo arranca.

Daniel Gómez Rinaldi

-¿Cómo siguió la secuencia?

-El ladrón me arrancó el celular de la mano y salió corriendo por Talcahuano y yo empecé a perseguirlo, pero sin pensarlo. ¡Sin pensarlo y con mi mochila repesada en mi espalda! Corrí al ladrón por impulso y me podría haber matado. Eran las 4.50 de la mañana y no había nadie en la calle porque la gente duerme en Recoleta y no anda nadie. Yo iba a los gritos: “¡Devolveme el celular! ¡Devolveme el celular! ¡Devolveme el celular!”. Las dos cuadras de Talcahuano son muy largas porque ahí después se convierte en Guido y la calle en esa esquina tiene un codo. Él me adelantaba por diez metros, que no es nada.

-¿Qué hizo?

-El, pillo, tira su bolso personal para que yo me distraiga, me pare y mire. Y yo seguí corriendo porque estaba seguro de que mi celular no estaba en su bolsito. Y cuando hago el giro por la esquina y veo que no está, escuché un ruido de adentro del container de basura. Abrí la tapa, le vi la cara y le dije: “¡Devolveme el celular!”. Era lo único que me importaba a mí: recuperar mi teléfono. Es material de trabajo y de vida lo que tengo ahí. Más allá de las fotos y documentos, están los trámites, los médicos, las tarjetas, ¡todo!

Daniel Gómez Rinaldi

-Cuando le viste la cara al ladrón, ¿qué pasó?

-Le seguí gritando que me devolviera el celular y ahí decidí, por error, volver a cerrar la cajuela y luego abrirla para que se trepe y salga. En vez de yo mantenerlo cerrado, llamar a la policía y saber que lo tenía asegurado ahí adentro. Un tonto fui. Abrí la tapa, él salió y lo zamarreé. Ahí él se agachó y me metíó los dos puntazos en la pierna.

-¿Vos viste el cuchillo?

-No lo vi, nunca lo vi pero sí sentí el punzón en mi pierna. La palabra puñalada me resulta fuerte, prefiero decir un puntazo. Ahí decidí soltarlo porque pensé: “¿A dónde va a ir la tercera? ¿A la cara, a la panza, al pecho?”. Y cuando lo solté, se fue corriendo.

-¿No lo atraparon?

-No. Nunca lo atraparon. No se sabe quién es. Ahí me caí al suelo, como rendido. Me caí al piso en la calle y cuando me reincorporé, empecé a gritar: “Policía, policía”. No sé dónde estaban pero a los dos minutos la policía ya estaba ahí. Llegaron dos patrulleros, luego otro más. Me encontraron gritando, llorando y me dijeron: “Calmate que te va a hacer mal, sentate ahí en el umbral”. Ahí les dije que me había pegado un puntazo en la pierna y no podía parar de pensar en la radio, en mi mamá y en todos mis compromisos laborales.

Daniel Gómez Rinaldi

-¿Cómo siguió la historia?

-Un policía me pidió mi número, llamó y empezó a sonar adentro del container. Tuve suerte dentro de todo y recuperaron mi celular. En eso, llegó el Same, me vio un enfermero, me revisó y me dijo: “Tuviste suerte; no es profundo. Creo que no vas a necesitar puntos”. Me higienizó, me puso un parche y la policía me llevó al lugar donde me atiendo con mi obra social. Fueron dos oficiales conmigo en el patrullero, se quedaron afuera y después ingresaron para hablar con el médico. Pidieron un certificado y de ahí me llevaron a declarar a la comisaría de la calle Suipacha y Santa Fe.

-¿Declaraste y te fuiste a tu casa?

-Exacto. Mientras yo estaba en el piso, la productora de Rivadavia, Paola, me llamó porque tenemos una rutina en la que nosotros nos pasamos los títulos. Le comenté que me habían robado, que me habían pegado dos puntazos y me largué a llorar. Luego, antes de que saliera en los medios, decidí calmarme y le mandé un mensaje de texto a mi mamá, Nélida. “Me robaron, quedate tranquila que no voy a la radio ni a la tele pero estoy bien”, le aclaré. “Vos hacé todo lo que tengas que hacer y nos vemos a la tarde”, le dije. En eso, me llamó nuevamente Paola para decirme que Nacho Ortelli, el conductor, quería hablar conmigo al aire.

-Ahí saliste y contaste todo.

-Sí y volqué todo en llanto y en angustia. Eso al toque se replicó en todos los medios y aunque yo no quise ver nada, mi hermana me comentó que fue la noticia del día y que salió por todos lados. Jamás imaginé semejante repercusión. Nunca lo pensé. El audio de mi charla con Nacho Ortelli se hizo viral y ahí creo que se hizo general y empezaron los llamados.

Daniel Gómez Rinaldi

La entrevista completa con Daniel Gómez Rinaldi está en la edición digital de agosto de revista Pronto, se puede descargar y leer de manera haciendo click en este enlace