EN PRIMERA PERSONA

Ana Acosta abrió las puertas de su cafetería en pleno Caballito: "Compré este terreno en el 98 y acá trabaja toda la familia"

La actriz se prepara para volver al teatro y mientras tanto se reparte entre su local de ropa ubicado en pleno Once, Ana Acosta Modas, y la cafetería que acaba de inaugurar con su familia en Caballito, a la vuelta de su casa. “Se llama Fats por las siglas de nuestros nombres", cuenta la artista.

Escrito en ESPECTÁCULOS el

Inquieta por naturaleza, Ana Acosta (64) siempre está en movimiento. Además de su prolífica y versátil carrera artística en televisión, cine y sobre todo en teatro, la actriz siempre tuvo otras inquietudes por fuera de su oficio y así como hace ya 17 años creó su marca de indumentaria y puso su local en pleno Once, Ana Acosta Modas, ahora se atrevió a dar un paso más en otro rubro y abrió su café en Caballito, justo a la vuelta de su casa de toda la vida. En el proyecto familiar trabajan todos: así como su marido Fabián está al frente de la tienda de ropa, sus hijas Stefanía y Talía llevan adelante Fats, tal el nombre que le pusieron al café en clara alusión a la primera letra de sus nombres. “Lo llamamos Fats por Fabián, Ana, Talía y Stefanía y, a la vez, nos parecía divertido jugar con esta cosa de gordos en inglés; como que acá vas a venir a comer cosas ricas y bien de golosos”, explica Acosta, quien recibió a Pronto en su nuevo espacio, ubicado en Nicasio Oroño 1269.

Ana Acosta en Fats, su nueva cafetería restó de Caballito

Café cortado en jarrito y una porción de carrot cake de por medio, la actriz explicó cómo nació esta nueva propuesta, que la tiene súper entusiasmada. “Fats es un emprendimiento familiar, como todo lo que sucede en nuestra casa y en la familia heredada, la de mis papás, quienes apenas se enteraron de que me metía a estudiar en el Conservatorio, me dijeron: ´De eso no vas a poder vivir´ y lo primero que puse fue un intento de una dietética en French y Pueyrredón”, relató la mujer que en la pantalla chica se lució en programas como Peor es nada, Los machos, Como pan caliente, Rompeportones, Son amores y Sos mi vida, entre otros.

-¿La dietética fue a la par de la carrera de actriz?

-Sí: el negocio lo puse mientras estaba estudiando en el conservatorio. Recuerdo que a la mañana tenía a una persona trabajando en el local mientras iba al conservatorio y luego a la tarde estaba yo al frente. Después de la dietética, tuve una herboristería. Eso lo aprendí de mis viejos, que me decían: “Tu profesión puede estar pero si te podemos ayudar con algo que no tengas que depender exclusivamente de la actuación, genial”. Esa fue la idea también cuando pusimos, hace ya 17 años, Ana Acosta Modas.

Ana Acosta en Fats, su nueva cafetería restó de Caballito

-Cuánto tiempo pasó.

-¡Un montón! El local está en Corrientes y Paso, en pleno Once. Ahora con Fats surgió igual. Con la pandemia, los más afectados fuimos los actores y decí que nosotros salimos con los tapones de punta en el 2021, que fue cuando con mi hija Talía hicimos una obra en la calle Corrientes: Casa matriz. Fuimos el tercer espectáculo en estrenar en ese momento: el 8 de enero de 2021. El negocio de ropa estuvo muy parado en ese momento porque el mundo estaba cerrado y no había fiestas. Ahí, al estar tanto tiempo sin que entrara un solo peso y comiéndonos todos los ahorros, empezamos a pensar en hacer algo al aire libre.

-¿Y pensaron en un café abierto?

-Claro. Yo tenía este terreno que había comprado en 1998, justo a la vuelta de mi casa, en un año muy prolífico porque ese año conduje dos meses Movete en reemplazo de Georgina Barbarossa, había estado todo el año en Rompeportones y metimos el exitazo de Boeing Boeing, con Rodolfo Ranni. Ese verano incluso estuvimos segundos en recaudaciones en Mar del Plata, después de Nito Artaza. Por aquellos días ahorré mucho y compramos el terreno pero desde el 98 hasta el 2022 no hicimos nada y quedó el terreno cerrado. En el 22 decidimos hacer una propuesta con mucho aire libre, como que si nos encerraban de nuevo, tuviéramos posibilidad de tener alguna entrada. Se hablaba de una segunda pandemia y algo mucho peor, entonces dije: “Que lo próximo sea al aire libre”.

Ana Acosta y con la centenaria palmera de la entrada del café

-Acá hay patio y terraza.

-Sí, más un espacio abierto adelante y atrás, además de la palmera divina que está en la entrada y es la palmera del barrio porque todo el mundo la conoce. Tiene 180 años, es centenaria y tiene una enamorada alrededor, que en plena primavera se pone bien verde y dura hasta marzo o abril con flores rojas. Una vez se lo dije a una señora que conocía de plantas y me comentó: “Más que abrazarla, la enredadera la está ahorcando”. Me puso una cosa tétrica pero para mí están más que enamoradas porque quedan divinas juntas. ¡Deben ser tóxicas!

-¿Es todo goloso acá?

-Sí y no porque si bien hay comida bien potente y rica, hay una propuesta vegana y sin tacc. La idea es que la gente venga a endulzarse la vida y por eso le pusimos Fats, más allá de que son las siglas de nuestros nombres y que la gente tampoco tiene por qué saber cómo nos llamamos. Además, es pet friendly y pueden venir con sus mascotas.

Ana Acosta en Fats, su nueva cafetería restó de Caballito

-¿Por qué eligieron el tono verde para el restó?

-Se llama verde Tiffany y es un color distintivo pero no abusivo. Quería que fuera todo blanco con toques de un color que no invadiera mucho y elegimos este verde. Me quedó de la vez que subimos a conocer la cafetería de la joyería Tiffany, en Nueva York, por la película que todos conocemos: Desayuno en Tiffany. Cuando se abrieron las puertas del ascensor y vi todo del mismo color, me enamoré. Desde la tetera hasta la cafetera y los platitos, todo era de ese color que acá llamamos aqua marina. Es entre el verde, el turquesa y el celeste. Cuando me asesoré, me dijeron que es un color que descansa la vista y lo elegimos.

-Pusieron la cocina a la vista. ¿Por qué?

-Porque estoy muy acostumbrada a la cocina a la vista en mi casa con mi familia, y en la casa de mi hermana Liliana también. La cocina familiar era tan grande que cocinaban mi papá, mi mamá y la gente estaba al costado tomándose un vinito o comiendo un quesito pero viendo cómo cocinaban ellos. Me gusta eso y acá la gente cuando pide un plato, que puede ser una tarta de calabaza con choclo por ejemplo, la ve a mi hija Stefanía amasando en ese momento la masa para la base. El que está acá está viendo que le están cocinando su comida.

Ana Acosta con sus hijas Talía y Stefanía en Fats

-¿Vos cocinás algo?

-Nada, ¡cero! Nunca en la vida. Y mi hija menor salió cocinera. La mayor, Talía, es actriz y Stefi gracias a Dios salió chef porque se dio cuenta de que alguien en casa tenía que cocinar. Mis papás cocinaban como los dioses y mi hermana también. Todos los viernes como con mi hermana, desde hace cinco años y me encanta. Nuestro hermano, Alvaro, vive en Tenerife, en Islas Canarias. El también se dedica a la cocina y tiene un local de tapas increíble en pleno centro de Tenerife. Le va muy bien, la recomienda Trip Advisor así que está bárbaro con eso.

-¿Fabián prende la cocina?

-¡Sí! Mi marido también cocina: cuando lo conocí, a los 14 años, amaba pastas en su casa. Cuando nos casamos, cocinó él desde las papillas de las nenas hasta las comidas más elaboradas. Teniendo tanta gente que lo sabe hacer bien, ¿para qué me voy a meter yo ahí? Tengo cuatro o cinco platos que más o menos hago bien y listo. Hago pastel de papa, risotto, guiso de lentejas y de porotos.

Ana Acosta en Fats, su nueva cafetería restó de Caballito

-¿Stefanía estudió gastronomía?

-Sí: en el IAG, que es el instituto de Ariel Rodríguez Palacios. Toda la familia cocina muy rico y ella heredó eso. Ya a los 12 años, se hacía las tortas de los cumpleaños y no sabés qué ricas. En cuarto año del secundario me dijo: “Mamá, no quiero ser psicóloga”, que era mi profesión frustrada porque yo tampoco pude entrar en la facu y me dediqué a la actuación. Ella pensaba seguir esa carrera pero la cambió por chef. “Lo que vos quieras, ahí te vamos a apoyar”, le dijimos con el padre. Estudió en la UADE Licenciatura en Gastronomía, se recibió con diploma de honor y luego con Ariel en el IAG.

-¿Tus dos hijas trabajan acá?

-Sí. Stefanía con toda la cocina y Talía, que es actriz, ayuda ahora acá a atender y la idea es que en el espacio que construimos acá atrás de la cafetería, ella pueda dar clases de actuación para chicos. Talía egresó en el IUNA y el mismo año se recibió una de actriz y la otra de chef. Yo estaba que se me caía la baba, bien orgullosa.

Ana Acosta con sus hijas Talía y Stefanía en Fats

-¿Te hubiese gustado tener un hijo varón?

-Queda mal que lo diga pero no. No me imagino. Siento que mis hijas son muy compañeras, se llevan de diez y no sé si un varón hubiera sido tan compañero como lo son ellas. Y eso que se llevan siete años porque Talía tiene 30 y Stefanía, 23. Son re compinches conmigo y jamás pusieron un pero cuando les decía irnos todo el verano a Mar del Plata a hacer temporada. Hasta los veintipico de años preferían ir con mamá a la temporada y quedarse los tres meses ahí antes que salir en Buenos Aires o irse de vacaciones con sus amigas. Nosotros somos tipo clan y me encanta. Nos apoyamos entre todos.

-Fabián en el local de moda, las chicas en el café ¿y vos de acá para allá?

-Sí, tal cual. Ahora no estoy haciendo nada de actriz y por eso estoy entre los dos locales. Tenía que empezar a ensayar supuestamente en agosto una nueva obra de teatro, con dirección de Pablo Gorlero, y ahora se atrasó todo y voy a ensayar recién en octubre. Tiene nombre y elenco pero prefiero contarlo cuando sepamos que va firme y tiene fecha de estreno. Es para Buenos Aires y Mar del Plata. Viajaré todo el verano entre una ciudad y otra porque no quiero descuidar el café, que es nuevo y tiene que funcionar. Además de todo esto, sigo dirigiendo como siempre el grupo de teatro que tengo, que ya hace cinco años que trabajamos juntos.

-¿Quiénes son?

-Son ocho actores que me buscaron en el 2016 y los dirijo. Lo primero que hicimos fue El conventillo de la paloma y con ese espectáculo estuvieron dos años. Luego nos agarró la pandemia, ensayamos igual Estocolmo Mon Amour y con eso estuvieron casi tres años. Ahora ya estamos con otra obra. Eso siempre lo tengo porque es donde despunto mi veta de directora. Me divierte poder dirigir.

-¿En audiovisual lo último que hiciste qué fue?

-Uy, no recuerdo, hace mucho. Siempre me preguntan: “¿Pero cómo no estás en la tele?”. Igual así como no estoy yo, no está un montón de gente. No hay ficciones, sacando las series. Soy de la antigua camada, donde no teníamos representante y yo sigo sin representante. Entonces, hoy en día con la cuestión de las series y de las plataformas, ahí están los representantes cerrando todo. Dicen: “Bueno, para este personaje te tengo a esta y si no te gusta a esta, te tengo a esta otra, y después te tengo a esta para este otro personaje”. Eso antes, en la época de Pol-ka ya se veía, pero ahora en las plataformas todavía es peor. No es que uno va y dice: “Ay, quiero audicionar para el personaje de tal en tal serie”. ¡No! Se cocina así.

Ana Acosta en el patio delantero de su cafetería Fats

-¿No te gustaría tener representante?

-No. La única vez que tuve fue tres meses y no nos llevamos bien. Estoy acostumbrada a eso, lamentablemente. A veces, casi te diría que tiene que ver con un poco de orgullo. No me da vergüenza confesar eso. “Y si me necesitan me van a llamar, van a conseguir el teléfono y me van a convocar”, pienso.

-¿Pero vos tampoco levantás el teléfono?

-No, nunca. Lo hice solos tres veces en la vida y tengo 47 obras de teatro hechas. Fue tres veces en la vida para televisión; en teatro jamás. Y en la tele cuando llamé, se me dio el laburo las tres veces. Fue con Adrián Suar y en Pol-ka hice Sos mi vida y Son amores. La tercera novela fue con Jorge Maestro, que le hablé y me propuso hacer Los Machos. Esas fueron las tres veces en la vida que pedí trabajo.

Ana Acosta con el periodista de Pronto Nico Peralta en Fats

La entrevista completa con Ana Acosta está en la edición digital de septiembre de revista Pronto, se puede descargar y leer de manera haciendo click en este enlace