La música está de luto: este jueves murió en Buenos Aires, Julio César Eugenio, más conocido como Yaco Monti, el cantante y actor nacido en Villa Mercedes, San Luis, que supo emocionar con sus baladas. Tenía 80 años y desde hacía tiempo enfrentaba una dura enfermedad.
Dueño de una voz inconfundible, Monti nació el 18 de diciembre de 1944 y desde chico tuvo claro que lo suyo era cantar. Contaba que la guitarra con la que empezó a tocar fue un regalo de los Reyes Magos y que, desde entonces, nunca se separó de ella. Su nombre artístico lo creó uniendo “Yacomo”, una palabra que encontró en la Biblia, con el apellido de su madre. Así nació el artista que marcaría los años ’60 con temas que llegaron a todos los rincones de América.
Cuando terminó sus estudios viajó a Buenos Aires, y en 1966 usó todos los ahorros para viajar a Uruguay donde participó del Festival Internacional de la Canción Parque del Plata. Compitió con figuras que se consagrarían en el mundo del espectáculo como Palito Ortega, Violeta Rivas y Chico Novarro.
El gran impacto de su vida artística fue el tema ‘Siempre te recordaré’, un tema dedicado a una muchacha de Mercedes como contó alguna vez. Sus trabajos alcanzan más de 70 grabaciones en diferentes idiomas, en el mayor momento de fama su vida fue una gira permanente. “Mi música pegó en toda América y de eso vivo. Hace más de 30 años que recorro todo el mundo, países como Estados Unidos, España, Chile, Perú o Colombia”, recordaba en otra entrevista. En 1971, cantó en el Carnegie Hall de Nueva York.
Algunas de sus canciones se convirtieron en inolvidables como Volveré a San Luis, Amor desesperado, Un dolor de adiós, Está dormida y Ayer me dijeron. También compuso baladas para otros artistas como Leonardo Favio, Los Pulpos, Los Galos y la mexicana Imelda Miller. En 1988 se utilizó su tema Siempre te recordaré como banda sonora para la telenovela chilena Las dos caras del amor.
Yaco Monti no solo fue cantante también supo actuar en el cine nacional. Participó en películas como Escala Musical y Escándalo en la familia, donde compartió pantalla con Niní Marshall. Humilde y agradecido, nunca dejó de valorar el cariño del público. “He estado en algunos medios y he notado el amor y el respeto con que te reciben los locutores, en la televisión”, decía con emoción.
En tiempos donde las canciones se miden en clicks defendía el valor de las buenas canciones frente a las modas: “Soy de la época de Los Beatles, la música de ellos no es vieja, sobre todo nosotros, los de mi generación, que no tuvimos la ventaja de contar con medios de promoción como los videos y otros recursos electrónicos.”
El 19 de enero de este año, a Yaco se le estrujó el corazón cuando le avisaron que su hermana, Juana Eugenio, había muerto de una manera trágica, inesperada. Ella tenía 83 años, y fue embestida por un auto cuando iba en bicicleta. Según cuenta el medio puntano, El Chorrillero, No pudo viajar hasta Villa Mercedes al sepelio que tuvo lugar en el Cementerio Municipal, porque ya venía peleándole a su enfermedad.
“Hermana querida que difícil despedirte, te fuiste en tu bicicleta como a vos te gustaba. Siempre fuiste un ser humano maravilloso, una madre excepcional, siempre pensando en los demás”. Con esas palabras la describió en las redes sociales. Y recordó que ella lo esperaba “cuando llegaba de la base y me calentabas la comida”. Esa partida, le rompió un poco el alma: “Pirucha querida, hermana, hasta pronto, que Dios te tenga en la Gloria”.
Su partida deja un vacío enorme en la música popular, pero su voz seguirá viva en cada persona que alguna vez se enamoró, se emocionó o lloró escuchando sus canciones. Y, tal como promete su mayor éxito, su público podrá decirle para siempre: “Siempre te recordaré”.