"Laburaba en la playa, hacía viajes en canoa, ponía sillas y sombrillas en un hotel, también trabajé en una heladería. Hermoso, la verdad. Me encantaba que terminaba de poner las sillas y me iba a hacer snorkel en horario laboral", confesó Facundo Calvo, el hijo del recordado Carlin Calvo, recordando su aventura en Hawaii. El joven, que también se dedica a la actuación, vivió durante seis meses en la isla y se dedicó a diferentes oficios mientras disfrutaba del paraíso tropical, sin embargo, no todo lo que reluce es oro y lo comprobó.
Pero no todo fue color de rosa para Facundo. Entre risas y recuerdos, relató que tuvo un inesperado choque con la ley. "Tuve un pequeño percance con la ley… me detuvieron manejando un poco copetín. Caí preso básicamente por un rato", reveló, ante el asombro del periodista Agus Rey. Y agregó detalles que muestran su característica naturalidad: "En el auto del policía le hablaba como si fuera un Uber. Le decía: ‘¿Hace cuánto vivís acá?’ en inglés, como si nada. Tardé en caer hasta que estaba en la celda y dije: ‘Che, me tengo que ir de acá si no’".
Después de unas horas encarcelado, Facundo pudo recuperar la libertad gracias a la intervención de un amigo local. "Ahí cayó mi amigo hawaiano, Isaya, y me salvó. Al principio me dio vergüenza contarlo, pero ahora lo recuerdo como algo gracioso porque no pasó a mayores", añadió, entre carcajadas, demostrando que con el tiempo hasta los tropiezos se transforman en anécdotas divertidas.
Recordemos que a cuatro años del fallecimiento de su padre, Facundo decidió dejar atrás su carrera artística en la Argentina y vivir por un tiempo en Maui, Hawaii, donde trabajo como empleado en un hotel. Con 25 años, el joven tuvo una destacada formación como actor. Estudió con reconocidos docentes como Nora Moseinco y Norma Angeleri, además de pasar por la escuela del método Kairos. Esta preparación lo llevó a participar en varias producciones de teatro, cine y televisión. De vuelta en la Argentina, Facundo Calvo dejó en claro que su paso por Hawaii fue una experiencia enriquecedora y sobre todo, inolvidable.