El enfrentamiento entre Carmen Barbieri y Eduardo Feinmann sumó un nuevo capítulo. Todo comenzó cuando el periodista cuestionó que varias figuras del espectáculo se mostraran llorando en televisión por la situación económica actual, algo que según él no ocurría durante gestiones anteriores. En ese compilado apareció la conductora de Con Carmen, a quien se la vio quebrarse al hablar de la situación económica de colegas y amigos. A partir de allí, Feinmann deslizó críticas que no pasaron inadvertidas para la capocómica.
Si bien las respuestas de Carmen no tardaron en llegar, mientras el periodista evitaba el revuelo que habían causado sus críticas, la exvdette volvió a pronunciarse. Barbieri eligió responder en Los Profesionales de Siempre, el programa que conduce Flor de la V. Allí, la madre de Federico Bal no se guardó nada: "Me nombró porque tenía ganas de nombrarme. Que diga lo que quiera", lanzó con firmeza, marcando que no se sintió interpelada más allá de la intención de descalificarla.
Con su estilo directo, también apuntó contra la personalidad del periodista: "Que empiece a mirarse al espejo, a reírse de las cosas de la vida y disfrutar un poco más. Tiene una cara de amargado", expresó, dejando claro que no comparte la mirada crítica que recibió.
La conductora fue todavía más filosa al ironizar sobre las reiteradas menciones de Feinmann hacia su persona: "Feinmann, me tenés las que no tengo por el piso", disparó entre risas, dejando en claro su hartazgo.
Carmen subrayó que no existe ningún vínculo personal ni laboral entre ambos para explicar los disparos del periodista hacia ella: "¿Qué cosa personal puede tener conmigo si no me conoce? Nunca tuve relación con él", aclaró. Y fue contundente al remarcar que nunca existió afecto de su parte: "No lo odio porque no lo quise nunca, y tampoco lo voy a querer".
Finalmente, aclaró que ella es una mujer sensible y "llorona", y cerró con una frase que sintetiza su postura frente al cruce: "No me importás Feinmann". De esta manera, Barbieri buscó dar por terminado un ida y vuelta que sigue generando repercusiones.