Ana María Picchio es una de las actives más talentosas y populares de su generación. A los 79, la rompe en la obra El secreto, con Gerardo Romano en el Multitabarís y si bien ama su oficio, en una charla súper íntima con el periodista Nico Peralta contó qué otra profesión le hubiese gustado ejercer. El clima de la charla fue tan distendido que la actriz terminó hablando de más y reveló que, aun sin título, la ejerce igual.
"Mi mamá era cocinera en una casa de familia pero a la vez era como una especie de mucama. Iba a los sábados y domingos a cocinar y yo la acompañaba porque era chiquita. Mi papá también trabajaba como chofer para esa familia e iba todos los días. Esa familia fue muy importante para mí porque tanto la señora y el señor como mi mamá, insistían con que yo tenía que ser artista. Pero yo quería ser médica, ya de chiquitita", relató la Picchio.
Y continuó: "Soñaba con ser médica porque mi hermana había estado enferma de parálisis infantil y veía que los médicos eran maravillosos porque curaron a mi hermana. Entonces, quería ser eso, no artista. Pero todos me veían condiciones y me mandaron a estudiar declamación al Consejo de Mujeres cuando tenía 10 años. Me iba bien, era muy buena alumna y el hombre de la familia me daba todos los domingos un libro para que lo leyera y al otro domingo se lo tenía que contar. Entonces, lo que siempre digo es que gracias a ese hombre soy lo que soy porque me acostumbró a leer y me formó. Me convertí sin saberlo en una lectora".
En eso, Peralta acotó: "Nunca pudiste desarrollar la pasión por la medicina entonces porque te ganó la actriz", a lo que Ana María respondió: "Sí. A veces la desarrollo en negro, vos no digas nada. Es así: tengo mucha gente que me llama y me dice que le duele tal cosa o que le pasa tal otra. Yo no medico pero recomiendo a qué doctor ir a ver. Siempre que digo que vayan al cardiólogo, la pego".
"El otro día, mi ex marido se caía a cada rato por la calle pero todos se reían. Yo les dije que no se rieran porque era una cosa muy seria. Lo mandé al cardiólogo y él me retrucó: “¿Cómo voy a ir al cardiólogo, Ana María? ¿Mirá cómo tengo las piernas de caerme? Voy a ir al traumatólogo”. ¿Vos sabés que era una cuestión del corazón? Fijate el instinto que tengo. Hubiera sido una médica maravillosa porque lo único que vi de chica eran médicos que entraban y salían de casa. Mamá los adoraba, les daba de comer, les hacía la comida, les daba regalos", aseguró.
Antes de cerrar, reflexionó: "Entre la médica y la actriz hay algo en común: la vocación de servicio. El médico trabaja sábados, domingos, lo llaman y se levanta de un asado para ir a atender. Nosotros somos lo mismo. ¿Los artistas qué hacemos? Alegramos el corazón de la gente. Cumplimos un servicio; lo nuestro es eso. Incluso salimos a laburar en medio de la pandemia, como los médicos. Ensayamos con barbijo y no podíamos entrar al camarín de un compañero pero estábamos ahí, en el teatro trabajando".