SABIDURÍA

Valentín Yankelevich y el recuerdo imborrable de su mamá, Romina Yan: “Daría todo por tenerla acá”

A 15 años de la muerte de Romina Yan, su hijo, Valentín Yankelevich la recordó con ternuray habló de las señales que siente día a día: “Es ella que te está mandando el tema para que sepas que está con vos y que estés tranquilo”.

Créditos: Instagram
Escrito en ESPECTÁCULOS el

Hablar de la ausencia de una madre nunca es fácil, y menos cuando esa despedida llega cuando nadie se la espera. Valentín Giordano Yankelevich tenía apenas 7 años cuando perdió a su mamá Romina Yan. Pasaron 15 años de esa pena que para siempre se le instaló, en una conmoviedora entrevista contó cómo aprendió a vivir con ese vacío y a transformarlo en fuerza.

Romina y sus tres hijos (@valenyan)

“Sí, sí, la verdad fue muy duro. Ella fue una gran madre muy presente y muy amorosa con nosotros. Siempre trataba de estar a pesar de la cantidad de horas que le implicaba trabajar, ir a grabar, etcétera. Ella prefería quedarse con nosotros, ir a buscarnos al colegio, ayudarnos en nuestros planes. En ese sentido, sí fue muy duro. Pero con el tiempo uno se va acostumbrando a vivir con ese dolor y lo hace propio. Tampoco podés levantarte todos los días y pensar: ‘Falleció mi mamá y me voy a quedar tirado en la cama’. Hay muchas de las cosas por las que hoy soy lo que soy como persona gracias a esa experiencia. Maduré muy de chico. Es la realidad. Y si tengo que ver el vaso medio lleno, me hizo ser mejor persona”, confesó en Infobae ante Leo Montero

Valentín con Romina Yan (@valenyan)

Aunque asegura ser feliz, Valentín no duda en mostrar la herida que lo acompaña: “No. Yo soy muy feliz, pero daría todo por tener a mi mamá acá. Todo, todo, todo, lo que se imaginen, todo. Pero bueno, no se puede. Viendo el vaso medio lleno, pasó lo que pasó, tocó y eso me hizo mejor persona”.

Las señales de Romina son algo que siente a diario y que lo ayudan a mantenerla presente. “Y sí la siento presente. Yo estoy y siempre estuve muy abierto a esas señales. También mi abuelo desde muy chicos nos explicó: ‘Esto no termina acá, quédense tranquilos. Ella está, háblenle, los va a ayudar’. Y todos en la familia hemos tenido así sensaciones, que no son sensaciones, son señales”, aseguró. Y compartió momentos íntimos que lo marcaron: “Tuve un podio y ¿sabés lo que a mí me gustaría poder llamarla y contarle? Que lo sepa, que pueda vivir eso. Aunque yo sé que lo está viendo desde otro plano. Es el hecho de mirar todo lo que se perdió ella más de lo que me perdí yo. Es el conjunto. Y me ha pasado varias veces de estar pensando en ella, capaz hay tránsito, y te arrancan a caer unas lágrimas, ¿viste?”.

Valentín con su abuelo, Gustavo Yankelevich

Hasta en los detalles más cotidianos siente la cercanía de su mamá: “Muchas veces me subo al auto y, si bien tengo mis playlists de música, tal vez quiero escuchar un tema en particular que no lo tengo guardado y lo pongo. Cuando lo pones, arranca como la radio, como que elige Spotify lo que querés escuchar. Y a veces, justo en los momentos esos que estoy pensando en ella, me sale un tema que, o me hace acordar a ella o que he escuchado con ella. Y también está en uno creer, ¿no? Alguien capaz lo escucha y dice: ‘¡Uh! Mirá qué casualidad’. Y no es una casualidad. Es ella que te está mandando el tema para que sepas que está con vos y que estés tranquilo. Y así con mil, mil, mil cosas más me ha pasado. En el auto yo tengo el número cinco, que lo elegí por su cumpleaños, el 5 de septiembre. Así que yo la, la siento muy presente mi mamá”.

Su mamá fue famosa, querida y recordada por todos, algo que también lo conecta con ella de una manera especial. “Sí. Ella era una persona famosa y yo no soy famoso. Pero, volviendo a las señales, cuando voy por la calle y me reconocen, las pocas veces que me ha pasado que me agarren por la calle, y me dicen: ‘¿Vos sos Valentín, el hijo de Romina Yan?’ Yo sé que es ella la que me está cruzando con esa persona. Así lo veo yo. Otra persona me puede decir: ‘Este tipo está loco’. Para mí y, por lo que yo sé y por lo que yo siento, es ella que me manda a esa gente que la ama a ella y que me lo vienen a decir a mí. Y yo la siento que está presente con esos pequeños cruces con la gente”.

Y en esos encuentros inesperados encuentra consuelo y orgullo: “La verdad que, cuando alguien me lo dice, me da una alegría… Prefiero que me digan: ‘¿Vos sos Valentín, el hijo de Romina?’ En vez de: ‘Sos el que corre en auto’. Te lo juro (risas)”.

Las palabras de la gente que todavía recuerda a su mamá con tanto cariño también lo conmueven: “Sí y la verdad que toda la gente que se me acerca siempre me dice cosas muy lindas. Me dicen: ‘Me acompañó en mis peores momentos’ o ‘me sacaba una sonrisa cuando yo capaz no la estaba pasando tan bien’. Y eso es como que viven a mi mamá de la misma manera que yo la viví, ¿me entendés? Con ese mismo amor”.

Con cada recuerdo, cada señal y cada palabra de quienes la quisieron, Valentín mantiene viva a Romina, convencido de que su mamá sigue estando muy presente, iluminando su camino.