Cris Morena regresó a los escenarios luego de la muerte de su nieta, Mila Yankelevich. El jueves 4 se hizo presente en el Movistar Arena en el show que brindó Erreway. Una de sus creaciones más emblemáticas volvió con todo su brillo, de la mano de Benjamín Rojas, Camila Bordonaba y Felipe Colombo.
Cris estuvo en el streaming Otro mundo, de su escuela de arte La Pecera, y contó qué la llevó a aparecer ante el público. También se refirió al dolor que está atravesando por una nueva tragedia familiar.
“Me costó un poco la decisión pero no por ellos sino porque era enfrentar todo Movistar lleno, maravilloso y acabamos de estar en febrero. Lo que me pasó este año fue insólito, no puedo creer…una cosa de locos. Insólito para mí. Y me parece que pasaron siete años. Claro. Y pasó dos mil años, ¿entendés?”, arrancó.
Sobre el regreso y enfrentar al público, explicó: “Fue muy emotivo. Fue una decisión difícil porque era la primera vez después de lo que nos sucedió con mi nieta Mila, que yo aparecía en público. Y bueno, lo único que les pedí, por favor, es que no estaba para hacer notas y ni para hablar de otra cosa que no fuera la rebeldía. Que para mí la rebeldía es un buen motivo para vivir. No digo vivir en rebeldía porque seríamos unos niños un poco… Caprichosos. Digo la rebeldía como acto de vida”.
“Decir: ‘Bueno, no es lo que el mundo me impone’. Yo también tengo mi propio mundo adentro y quiero esto y voy a por esto. En el buen sentido de la palabra. No es una guerra, no es pelearme con alguien, es tener esa actitud: Che, tengo cierta rebeldía y me parece como que es un buen adjetivo. Que tengo el corazón rojo al fuego vivo. Tengo un montón de proyectos”, subrayó.